viernes, 30 de septiembre de 2011

Corporatocracia

El feudalismo corporativo

En el catastrofismo científico del estado corporativo fascista se percibe con claridad un mismo deleite para detallar las necesidades implacables a las que desde ahora se verá sometida supervivencia de la especie humana y sus razas antropóides. Los técnicos de la administración de las cosas y cuestiones se apresuran en anunciar la mala nueva que hace por fin ociosa cualquier disputa sobre el gobierno absoluto. El catastrofismo de Estado es de manera descarada una infatigable propaganda en favor de la centralización y apenas una versión más autoritariamente aplicada de lo que ya existe.

CO2 = P veces S veces E veces C ó CO2 = P x S x E x C.

Donde P es el número de habitantes del planeta, S el número medio de servicios por persona, E la cantidad media de unidades de energía por servicio y C las unidades medias de dióxido de carbono -CO2- emitidas por unidad de servicios; CO2 es la cantidad de dióxido de carbono emitida por la totalidad del planeta en un año. La ecuación es una evidente falsificación que obvia la principal fuente natural de dióxido de carbono, los océanos.

Además, cuando el agua es bombardeada por radiación ultravioleta en la atmósfera superior, se descompone en oxígeno e hidrógeno gaseosos. Este proceso eficiente, llamado foto disociación, da lugar a la producción de grandes cantidades de oxígeno en un tiempo relativamente corto, y es probablemente una de las principales fuentes de oxígeno en la atmósfera actual. La capa de ozono -3 moléculas de oxígeno unidas entre sí- alrededor de la Tierra consiste en una fina pero crítica franja de oxígeno gaseoso en la atmósfera superior, bloques de gas que protegen de los niveles mortales de la intensa radiación ultravioleta solar.

Vitales intereses políticos del estado corpotativo fascista, impulsan las teorías del cambio climático de origen humano o antropogénico, y junto con el movimiento verde o ambientalista se han convertido en  poderosas herramientas del Gobierno Mundial con el difuso lema 'ecología, economía y equidad', ya que el verdadero propósito del fraude científico es el control social aplicando la obediencia y la anulación del criterio propio.

El planeta ha pasado por cuestiones mucho peores que la abundancia de seres humanos. Ha soportado terremotos, erupciones volcánicas, grandes inundaciones e incendios, choques de placas tectónicas y derivas continentales, maremotos, erosión, tormentas solares, la inversión magnética de los polos, cientos de miles de años de bombardeo de cometas, asteroides y meteoros, rayos cósmicos, edades de hielo recurrentes, y hay quienes que todavía creen que la acción antropogénica autodestructiva hará la diferencia.

Argumentar sobre el cambio climático es un error per se, ya que por antonomasia el clima siempre está cambiando, no obstante a priori todos los interesados ganen. Las empresas que facturan en verde y hacen ecología publicitaria con el medio ambiente que contaminan a conciencia. Los políticos que mantienen asustados y distraídos a sus votantes duros y cautivos. Periodistas 'comprometidos' que difunden al público la cruda verdad develada que es una mentira absoluta. Los gurús de la burocracia climática que florecen cual mala hierba sobre el planeta en peligro. Los científicos a sueldo que hacen apología de su deshonestidad. Mientras tanto, se recortan las libertades civiles que tan difícilmente la humanidad ha ido obteniendo y se cocina otro gran fraude fiscal planetario.

La ley subyacente de la globalización corporativa es una disrupción que fomenta una idea extrema de la sociedad, cuyo principal valor a ser aceptado es el ecologismo. Al crear un sentido de urgencia y el temor con respecto a la degradación de la naturaleza, es fácil aprobar leyes que de otro modo serían impopulares, para aumentar los impuestos por el bien del medio ambiente y el cambio de enfoque de sus respectivas religiones por leyes para el culto de la Tierra. Personas que se adhieren a esta espiritualidad de la Nueva Era son más propensas a aceptar proyectos polémicos como el control poblacional y la eugenesia. Cuando la naturaleza es su religión, se ve la vida humana como la presencia de parásitos y tienen más probabilidades de racionalizar la muerte de grandes masas de población.

`El planeta es una bomba poblacional. Para fines del siglo veinte las necesidades humanas superarán con creces los recursos naturales del planeta. Inglaterra posiblemente dejará de existir como nación. La India sufrirá un colapso económico y social irrecuperable y una hambruna masiva barrerá el planeta, incluyendo los Estados Unidos. Es necesario que reduzcamos la población humana a menos de mil millones de habitantes. Nuestro número actual -6.000 millones- amenaza el sistema ecológico que sostiene la vida. Para estabilizar la población mundial tenemos que eliminar 350.000 personas cada día. En consecuencia, se requiere que el Gobierno Mundial dirija sus políticas internas y externas a la eliminación de entre dos mil y cuatro mil millones de personas para el año 2030. La humanidad está hundiendo el planeta como un virus.

Ninguna especie puede vivir más allá del umbral de sostenibilidad de su entorno. Por eso, el condón, la píldora y el dispositivo intrauterino (DIU) deberían ser símbolos del movimiento ecologista tanto como lo es la bicicleta´. Manifiesto ecológico de la llamada Iglesia de Todos los Mundos en su alegato en Naciones Unidas, año 1992.

`¿Qué tal si un pequeño grupo de líderes concluyeran que el principal riesgo para la Tierra proviene de las acciones de los países ricos? Y si el mundo quiere sobrevivir, aquellos países ricos tendrían que firmar un acuerdo para reducir su impacto en el medioambiente?. ¿Lo harían? La conclusión del grupo es No. Los países ricos no lo harían. Jamás cambiarán. Entonces para salvar al planeta el grupo decide: ¿No es la única esperanza para el planeta que las civilizaciones industrializadas colapsen?´ Maurice Strong, año 1992.

Reducir la Teoría del Cambio Climático, basada en una hipótesis falsa, a una mera cuestión ecológica es una simpleza evidente. La anticientífica teoría del calentamiento global por emisiones de dióxido de carbono es ya una ideología global con un fuerte componente propagandístico, político y económico, y apoyos públicos en las altas esferas del poder real. Aunque es una ideología en si mismo totalizadora, parece desestructurada, sujeta a numerosas e intrincadas corruptelas y abierta a diferentes interpretaciones que pueden ser más o menos radicales.

Por tanto, se puede afirmar que la teoría del cambio climático hacia el calentamiento global permanente por emisión de dióxido de carbono o CO2 es una estafa mundial, un fraude con el mayor éxito pseudo científico que se conozca. Esto no es ciencia; aquí hay otros intereses más profundos y obtusos. Primero, porque es una teoría convertida en realidad por los políticos y bendecida por los medios de comunicación dominantes. Segundo, porque dicha teoría ha tenido defensores con claros e incontrastables intereses económicos, y detractores científicos respetables que han sido sistemáticamente vetados y amenazados durante años.

La iglesia de la Calientología es un asunto de fe[1] y un ecotimo que no tiene nada que ver con la Ciencia. Resulta de una postura oficial y extendida como verdad infinita por ecologistas, políticos, funcionarios de toda clase e investigadores enquistados que han transformado un negocio corporativo[2] en una religión en la que se está con ella o contra ella. La mayoría de argumentos son superchería pseudocientífica y están politizados por quienes viven de demostrar que habrá un apocalipsis de origen antropogénico debido a la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. Los científicos que investigan el cambio climático tienen un alto componente de fanatismo comercial, dogma de fe de una progresía políticamente correcta. La distorsión de los conocimientos científicos con fines político partidistas es evidente.

La teoría del Cambio Climático es apenas ciencia ficción porque obvia el método científico, ya que sólo se sustenta en la autoridad intelectual y curricular de los investigadores de turno. Sus portavoces más cualificados usan la retórica científica para hacer proselitismo orientado a una opinión pública lega que acepta la revelación de manera acrítica, lo que a su vez convierte a estas masas humanas manipulables en creadoras de más “pensamiento científico” sobre el que se insertan nuevas hipótesis al respecto. De hecho existen miles de millones de dólares involucrados, por no hablar de la fama y la gloria, departamentos enteros podrían perderse millones de dólares al año si saliera a la luz la verdad y les estallara en las manos la burbuja del calentamiento global.

La teoría del Cambio Climático surge como una desviación de las teorías ecologistas tradicionales, que se enfocaban en la polución ambiental antropogénica como elemento destructivo a mediano y largo plazos, mientras los teóricos del cambio climático aseguran haber hallado la causa misma de la auto destrucción del planeta a corto plazo en la producción de dióxido de carbono debido al consumo masivo de combustibles fósiles, y en obvia consecuencia a la masiva respiración humana y animal, que tiene al CO2 como producto final de la exhalación celular metabólica.

Muchos de los mismos científicos y medios de comunicación que durante toda la década de los años setenta y parte de los años ochenta, defendían la apocalíptica teoría de enfriamiento global -global cooling-, actualmente defienden la teoría completamente opuesta, la del calentamiento global, pero con los mismos fines: alarmar a la población mundial con el objetivo de obtener el consenso suficiente, para que las potencias occidentales se puedan arrogar el privilegio de controlar y gestionar a su antojo todos los recursos energéticos vitales del planeta.

Stephen Schneider, uno de los más influyentes miembros del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas -IPCC- y uno de los principales apologistas actuales del calentamiento global, en 1971 publicó un artículo científico en el que advertía, entre otras cosas, que la concentración de aerosoles podía provocar una edad del hielo inminente. Schneider por entonces también publicó el libro ´The genesis strategy´, en el que desarrolla básicamente los siguientes temas: a) que la Tierra se estaba enfriando al hasta el punto que una nueva edad del hielo era inminente; b) que la culpa de ese enfriamiento era humana; c) que ese enfriamiento provocaría todo tipo de catástrofes naturales; d) que todo aquello estaba científicamente demostrado; e) que quienes no estaba de acuerdo era porque estaba a favor de oscuros intereses.

También publicaciones como el New York Time, Time Magazine o Newsweek, alarmaban en los años setenta, con el advenimiento de una nueva glaciación, unos medio de prensa que hoy en día, con el mismo tono alarmista, defienden todo lo contrario y que desde 1895 han anunciado cuatro cambios climáticos en diferentes sentidos.

´Los signos del posible comienzo de la glaciación están en todas partes, desde la inesperada persistencia y grosor del hielo que rodea Islandia hasta la migración del Medio Oeste hacia el sur del armadillo, amante del calor. Desde 1940 la temperatura ha bajado 2.7 grados. Aunque esta cifra en una estimación, está confirmado por otros datos convincentes. Time Megazine, 1972.

Por su parte Newsweek Magazine publicó en 1975 el artículo ´El mundo que se enfría´ en que afirma que los expertos climáticos ´están pesimistas, que los líderes políticos tomaran acción positiva para compensar el cambio´, como por ejemplo mandar a derretir los polos para contrarrestar el congelamiento global.

´Un reciente estudio del hielo en Groenlandia muestra que hace 89.500 años una catástrofe mudó el clima hacia una edad del hielo. Lo científicos temen lo mismo ahora´. New York Times, febrero 5 de 1972. ´Un equipo internacional de especialistas no ve el final a una tendencia continua de enfriamiento que comenzó hace 30 años´. New York Times, febrero 22 de 1976.

Un estudio de series históricas de las temperaturas del planeta señala por ejemplo, que el clima se mueve en ciclos de entre 30 y 50 años, sin guardar ninguna relación con los niveles de CO2 en la atmósfera, como demuestra el periodo de calentamiento vivido entre 1800 y 1850, época en la que por obvias razones el CO2 de origen antropogénico era prácticamente nulo. Un periodo climático específico se inicio en 1975 alcanzado su cénit de calentamiento alrededor del año 2000, momento a partir del cual las temperaturas mundiales han estado en retroceso. Estas variaciones no tienen cualquier relación con los niveles de CO2 en la atmósfera.

Aunque la verdadera prioridad asumida con tan improbable teoría sea dejar atrás la revolución industrial basada en la extracción de recursos petroleros, porque al parecer sus mentalizadores creen que el colapso de las civilizaciones industriales es la única esperanza para un planeta dominado a futuro por una élite minarquista de tecnócratas y banqueros cuyo derecho divino a gobernar el mundo, por alguna razón oculta para el común de la gente, resulta ser incuestionable.

El costo de penalizar económicamente el uso de la energía es la desindustralización efectiva de los países en desarrollo, y significa devolver al campo a millones de personas en un nada bucólico camino sin retorno hacia la ruina eugenésica e improductiva. Detrás de la romántica idea de un planeta verde y sustentable, subyace la pretensión neomalthusiana que en nuestro mundo sobran al menos tres cuartas partes de la humanidad viviente.

En definitiva, el origen humano del cambio climático es solo una hipótesis a ser probada, pero el negocio que se ha montado en torno al tema y los intereses políticos y geopolíticos son completamente reales, algo que se define como una ingeniería social que justifica enormes intereses. La Bolsa del Clima de Chicago –CCX- tiene lazos directos con el principal promotor de la mentira del cambio climático, el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore. La sociedad de inversiones de su propiedad, General Investment Management, vende oportunidades de compensación del comercio de la huella de carbono. Su actual pretensión de ampliar el enfoque sobre los responsables del falaz efecto invernadero al metano, deja la puerta abierta para un futuro impuesto sobre el ganado, los productos lácteos y cárnicos.

Las marcas `verde`, `ecológico`, `sostenible` son apenas eso, marcas comerciales. El cambio climático no es el problema latente, pero si lo es la contaminación a gran escala de los océanos sobre explotados con la pesca de arrastre dirigida por satélite y también convertidos en vertederos industriales, el uso del suelo agrícola para la siembra de biocombustibles, la polución química de las fuentes de agua potable y la deforestación masiva de los bosques tropicales y subtropicales.

Meteorología y climatología son dos cuestiones diferentes. La primera resuelve las ecuaciones de movimiento y continuidad a pequeñas escalas –kilómetros- que son no lineales y resultan de difícil predicción. La segunda trata de resolver la ecuación de la energía a escalas globales para determinar los flujos de calor en la atmósfera. Esto último es mucho más fiable. El problema viene porque al resolver la ecuación de la energía se debe tener conocimiento de las reacciones químicas de la atmósfera y de su interacción con la luz solar. Estas ecuaciones son aproximadas y no se conocen completas.

Los problemas oceánicos encontrados antes a baja escala son ahora pandémicos. Los datos de la oceanografía, la biología marina, meteorología, ciencia de la pesquería y el estudio de los glaciales revelan que los mares están cambiando de manera ominosa. En realidad existe un solo océano, con sus corrientes uniéndose en los mares y regulando el clima. La temperatura del mar y su química cambia al ritmo de la contaminación y las prácticas temerarias de pesca, entrelazándose para poner en peligro la fuente común de vida más grande del mundo.

En 1997 se firmó el llamado protocolo de Kyoto del Convenio Marco sobre el Cambio Climático al amparo de la Organización de las Naciones Unidas –ONU- y su oficina especializada o Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático –IPCC-, que entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después que 55 naciones que suman el 60% de la emisión de gases de efecto invernadero lo ratificaran. El objetivo del Protocolo de Kioto es reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012. Contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reduzcan las emisiones de seis gases contaminantes: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), estos tres últimos gases industriales fluorados.

Evidentemente el núcleo central de dicho protocolo es regular la actividad industrial, para lo cual se acordó reglamentar la producción mediante lo que se denomina Comercio Internacional de Emisiones, operaciones de compra y venta de créditos -ERUs y CREs- entre países en desarrollo y/o países desarrollados para cumplir con los compromisos adquiridos en el marco del Convenio de Kyoto, a fin de reducir emisiones y, al mismo tiempo, comercializar los créditos excedentes de esas emisiones entre los países firmantes.

En teoría tiene por objeto ayudar a los Estados miembros a cumplir sus compromisos de limitación o reducción de las emisiones de gases contaminantes de una manera rentable. Las grandes empresas que participan en este régimen de comercio de derechos de emisión pueden comprar o vender con ventajas, dedicatoria y un mínimo de costos estos derechos de emisión de carbono cual moneda de cambio. La imposición de un límite máximo respecto al número total de derechos es lo que crea escasez en el mercado.

En la actualidad los Estados miembros elaboran, en relación a cada período de comercio con arreglo al régimen acordado, Planes Nacionales de Asignación -PNA-, en los que se fijan el nivel total de emisiones en el comercio de derechos de emisión y en el número de derechos de emisión asignado a cada instalación en su territorio. Al final de cada año, las instalaciones tienen que pagar por una cantidad de derechos equivalentes a sus emisiones.

La empresas cuyas emisiones se sitúan debajo del nivel de derechos pueden vender los derechos que les sobran. Las que tienen dificultades para mantener sus emisiones al nivel de sus derechos pueden optar, bien por tomar medidas para reducir sus propias emisiones, como, por ejemplo, invertir en tecnologías más eficientes o utilizar fuentes de energía con menos emisiones de carbono, ora por comprar en el mercado derechos suplementarios, o bien por una combinación de ambas opciones, y de ese modo, las emisiones se reducirían ahí donde es más rentable hacerlo.

En una primera fase se consiguió establecer el libre comercio de derechos de emisión al crear una infraestructura necesaria y desarrollar un mercado dinámico de carbono. Los beneficios de la primera fase desde el punto de vista medioambiental fueron muy limitados debido a que algunos Estados y a ciertos sectores se les asignaron demasiados derechos de emisión, principalmente a causa de que se hicieron proyecciones nada realistas.

Cuando la publicación de los datos sobre las emisiones verificadas del año  2005 puso de manifiesto que se habían asignado un exceso de derechos, el mercado reaccionó como cabía de esperar en una bolsa de comercio, es decir, reduciendo el precio de mercado de los derechos de emisión. En una segunda fase se buscó reducir los derechos de emisión nacionales para subir artificiosamente el precio de tales derechos sin cualquier intención de disminuir la contaminación del medio ambiente. Se pusieron así de manifiesto las enormes diferencias existentes entre los métodos de asignación de derechos de emisión de los países industrializados hacia las instalaciones de las grandes empresas que pudieran amenazar la competencia leal al interior del mercado de emisiones, lo que significa cumplir requisitos en materia de medición, seguimiento, verificación y notificación de dichas emisiones de carbono.

Las más importantes fueron asignadas al sector de generación eléctrica, la industria siderúrgica, las refinerías, la extracción de crudo y las industrias de cemento, química y papel. Resultado: los certificados de reducción de emisiones para el desarrollo limpio constituyen otro jugoso filón de mercado para la especulación financiera, que someterá a las naciones en desarrollo a condiciones adversas que afectarán su progreso industrial.

Peor aún, el gobierno federal estadounidense tiene en espera un proyecto de ley del carbono, en realidad una regulación fiscal draconiana, conocida como impuesto nacional de energía, con la que pretende tasar de manera selectiva cualquier consumo que emita dióxido de carbono por ínfimo y casero que sea, con el pretexto del calentamiento global y la protección del medio ambiente. Al extender dicha legislación al mundo, los movimientos ecologistas pasarán a ser la forma más eficaz de evitar que los países en desarrollo progresen.

Este es el preámbulo político y financiero sin base científica pero que nos sitúa ante una pretensiosa y falsa interpretación antropogénica en la variación climática y su acción sobre la vida en el planeta, más aún cuando se culpa de un efecto invernadero anómalo al dióxido de carbono o CO2, un gas esencial para vida que apenas tiene una baja concentración en la biósfera, de por si inocua para los seres vivos, y prácticamente no representativa en el fenómeno natural del efecto invernadero. Sólo el sol es capaz de alterar constante y cíclicamente la temperatura terrestre y por ende afectar el clima. Mientras mayor la diferencia de temperatura entre los polos y los trópicos, mayor variación climática. Mientras más emisiones magnéticas solares visibles en su superficie como manchas, más calor en la atmósfera solar en la que está envuelta la Tierra y por ende más calor en todo el planeta, y viceversa.

El principal gas de efecto invernadero es el agua, la nubosidad, y la gran masa de los océanos la fuente más importante de dióxido de carbono, tanto como captador y receptor de dicho gas, en relación lenta e inversa a la temperatura del planeta, con aumento de las emisiones naturales de dióxido de carbono por los océanos cuando hay calentamiento por acción solar, y captación natural de dióxido de carbono cuando existe un enfriamiento por la merma de tal acción del sol.

En diciembre de 2009, se efectuó con auspicio de la Organización de las Naciones Unidas -ONU- y su inefable Panel Intergubernamental para el Cambio Climático -IPCC-, la Cumbre de Copenhague, Dinamarca, con la participación de 110 jefes de Estado, delegaciones oficiales, organizaciones no gubernamentales de las más diversas tendencias, académicos e investigadores. Se discutió con pocos avances la creación de un organismo ejecutivo mundial, lo que podría ser la ya llamada Agencia Mundial del Medio Ambiente, adscrita a la ONU, con más poderes que las misma Asamblea General, por la cesión se soberanía nacional que el pretendido acuerdo intenta promover entre todos los países miembros.

Esta es la segunda vez que una organización compuesta de expertos designados por los Estados es creada en el seno de la ONU para pontificar de Ciencia. La primera experiencia de este tipo de organización fue el Centro de Cooperación Internacional para la falla informática del Año 2000, IY2KCC. Propuesta por el senador republicano Bob Bennett, la idea que los programas informáticos –software- tendrían un fallo en el año 2000 comenzó a circular, sobre todo las dramáticas implicaciones que esto engendraría en los mercados financieros, en una época donde las transacciones de las Bolsas de Valores de los principales mercados están sincronizadas por programas informáticos que reaccionan al milésimo de segundo.

Pronto la Federal Financial Institutions Examination Council –FFIEC-, que reagrupa las diferentes instancias federales de Estados Unidos que regulan y controlan los mercados financieros, decidió de armonizar sus sistemas informáticos en vista de afrontar la falla informática del año 2000. En noviembre de 1997, Bob Bennett y su colega demócrata Christopher Dodd lograron presentar y luego aprobar en el Congreso el Computer Remediation and Shareholder Protection Act, o ley sobre la reparación de computadoras y la protección de accionarios de la bolsa de valores, la también denominada Crash Protection Act. El poder ejecutivo, a través del vicepresidente Al Gore, se apodera oficialmente del caso e instala en la Casa Blanca un Consejo Presidencial para la falla del año 2000, el President’s Y2K Conversion Council.

El Consejo de la Casa Blanca maniobró eficazmente para sensibilizar al Consejo Económico y Social de Naciones Unidas sobre el problema de la falla informática del 2000, hasta que este, por intermedio de su presidente de turno, el embajador de Pakistán, Ahmed Kamal, y siempre con el auspicio encubierto de los Estados Unidos, interpuso al respecto una moción luego aprobada ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El asunto se vio facilitado con la creación, a iniciativa de la Casa Blanca, de un fondo especial del Banco Mundial para financiar y entregar subvenciones económicas destinadas a modernizar los sistemas informáticos de los países miembros de la ONU a fin de afrontar el defecto de software del año 2000. El éxito del IY2KCC fue tal, que en definitiva 170 países adhirieron a la propuesta norteamericana. Cada uno designó sus expertos, cada delegación recogió los copiosos subsidios en dinero del Banco Mundial[3]. La Asamblea de la Organización de Naciones Unidas sobre el IY2KCC concluyó con un consenso general sobre el peligro del fallo informático del milenio.

Por tanto queda claro que un consenso de personalidades científicas en el seno de una Asamblea política como la ONU, es solo un consenso de intereses políticos y no tiene nada que ver con la ciencia. Resultado: el primero de enero de 2000, fue obvio saber que la tal falla informática era una completa estafa, una farsa minuciosamente montada y preparada. La cuestión de la falla de software del 2000 permitió a Washington imponer y uniformizar mundialmente los programas informáticos y así crear una red global de comunicación entre Estados y países que domina al completo. Esta armonización hizo que los Estados Unidos impongan sus propios programas informáticos y apalancó la fortuna de la Microsoft. Todos los programas fueron validados por la National Security Agency –NSA-, es decir, son permeables  a cualquier intrusión o piratería de los servicios secretos estadounidenses.

El mundialmente difundido documental de Al Gore sobre el supuesto cambio climático que sufre el planeta, titulado Una Verdad Incómoda, podría servir perfectamente para describir los entresijos de corruptelas que subyacen en el seno del IPCC. El Panel Intergubernamental constituye el principal grupo de expertos que, bajo el paraguas de Naciones Unidas, desarrolla los informes climáticos que sirven de referencia a administraciones públicas y grupos ecologistas para mantener, ante la opinión pública internacional, que el mundo se enfrenta a un calentamiento global de dimensiones catastróficas debido a la emisión de gases de efecto invernadero. Y ello, cómo no, por culpa del ser humano y del desarrollo económico.

Sin embargo, el origen antropogénico del cambio climático no sólo es puesto en duda por un pequeño e irrelevante número de pseudocientíficos escépticos, que actuán bajo la tutela y servidumbre de las grandes petroleras, tal y como suelen argumentar los defensores del calentamiento global. El número de expertos y climatólogos que cuestiona la validez de dicha teoría es cada vez mayor. De hecho, incluso alguno de los miembros que han formado parte IPCC -ganador del premio Nobel de la Paz en 2007- denuncia que su trabajo es esencialmente corrupto, abogando incluso por su abolición.

Entre los años 1979 y 1990, la ultra conservadora primer ministro británico Margaret Thatcher, fue quien aprovechó las predicciones alarmistas sobre el cambio climático para ejecutar su política nuclear y librarse de la presión de los países exportadores de petróleo, y al mismo tiempo debilitar a los sindicatos del carbón, que tenían mucha fuerza en aquel momento, dando a elegir entre dos opciones, o nuclearizar el país a pesar de las objecciones sociales que dicha política conlleva, o afrontar los desastres de las emisiones a la atmósfera del dióxido de carbono proveniente de los combustibles fósiles y del carbón. Fue el gobierno conservador de Margaret Thatcher el impulsador del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, fundamental en la creación del paradigma científico sobre la evolución del clima con capacidad catastrófica, así como del Centro de Investigaciones Climáticas de Hadley, al que facilitó fondos ilimitados para poner en el centro del debate político una disciplina, la climatología, hasta ese momento secundaria, con el fin de servir a sus intereses políticos.

El IPCC se ha distinguido por proporcionar pruebas de que el clima de la Tierra ha sido dañado por los cambios que han originado las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero. Sin embargo, esta afirmación es falsa porque las evidencias científicas han sido distorsionadas e hiladas para apoyar una campaña mundial con el objetivo de limitar las emisiones de ciertos gases comunes en la atmósfera, y carecen en absoluto de base científica.

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático está formado por un grupo de funcionarios, burócratas y científicos dependientes -no independientes como argumentan los medios de comunicación y los grupos ecologistas- que son seleccionados por los propios gobiernos en función de su posicionamiento favorable a la tesis del calentamiento global. La teoría del cambio climático es un arma para emprender una campaña destinada a depauperar el mundo, y es que, los sucesivos informes del IPCC -existen cuatro hasta el momento- han sido empleados con el fin de implementar crecientes restricciones a la actividad económica.

Además, los informes del IPCC contienen una cláusula de exención de responsabilidad, que reza lo siguiente: El término `cambio climático` por parte del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, se refiere a cualquier cambio que registre el clima del planeta en el tiempo, ya sea debido a causas naturales o como resultado de la actividad humana. Sin embargo, tan sólo los gases de efecto invernadero están autorizados a `cambiar el clima`, mientras los procesos naturales son percibidos como meras `variables` que, en la práctica, carecen de relevancia científica.

Los capítulos y contenidos de cada informe del IPCC se organizan de tal modo que promueven la idea de que el cambio climático es causado por el aumento de gases de efecto invernadero, las observaciones sobre la evolución real del clima son, o bien ocultas, o bien suavizadas y filtradas. Los datos científicos contradicen los modelos de predicción que contienen los diferentes informes, y por ello, han sido modificados u ocultados en los trabajos posteriores, por ejemplo, los modelos climáticos que contenía el Primer Informe de 1990, exageraron las predicciones de la temperatura actual.

Los escenarios climáticos que elaboran los científicos no son predicciones de futuro y no deben utilizarse como tales, según advierten los propios documentos internos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático -IPCC-. Pese a ello, aunque los autores de los trabajos declaran que dichas hipótesis no deben ser tomadas como previsiones, tales advertencias han sido sistemáticamente ignoradas por los políticos, los medios de comunicación y los gobiernos, sin una sola protesta oficial por parte de cualquier miembro del IPCC. Los métodos de `evaluación` climática, que no `validación`, elaborados por el IPCC no son cotejados ni comprobados mediante métodos científicos fiables. La mayoría de los expertos dependen financieramente de la aceptación de los modelos, por lo que sus opiniones se ven afectadas por un claro conflicto de intereses.

Desde 1995, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático siempre hace `proyecciones`, nunca `predicciones`. El propio Panel admite que de algún modo sus modelos no son en absoluto adecuados para predecir el clima en un futuro cercano. Está demostrado, que algunos de los borradores del IPCC, fueron parcialmente modificados en la redacción final de los informes, al suprimir aquellas conclusiones que cuestionaban el origen antropogénico del calentamiento global. Las opiniones contrarias a la tesis del dióxido de carbono como causante del cambio climático han sido `eliminadas`. El informe del IPCC de 2007, tanto el resumen político como el técnico, fue cocinado exclusivamente por los representantes afines a los gobiernos promotores de la tesis, aun cuando durante los últimos diez años ninguna emisión de dióxido de carbono u otros gases de efecto invernadero haya alterado el clima. Tarde o temprano el mundo se dará cuenta que esta organización, y la teoría que existe tras ella, es falsa, pero para entonces su influencia política y mediática habrá provocado ya graves perturbaciones económicas.

En conclusión, no existe una relación causa-efecto entre el incremento de dióxido de carbono y las temperaturas. Los dramáticos y amenazantes cambios medio ambientales son el resultados de modelos basados en el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera. Sin embargo esta hipótesis carece de consistencia científica, dado que al comparar las últimas series históricas con los datos, se desprende que el dióxido de carbono no tiene relación alguna con el cambio climático. Los cambios térmicos obedecen a otros factores distintos del incremento de dióxido de carbono.

El consumo antropogénico de combustible fósil y las emisiones atmosféricas de éste, no muestran relación alguna con los cambios de temperatura incluso tomando como referencia series históricas de bases interanuales. La ausencia de relación inmediata entre el dióxido de carbono y la temperatura demuestra que existe algún mecanismo de reabsorción. Paradójicamente a diferencia del incremento de dióxido de carbono, se advierte un incremento del vapor de agua en la atmósfera que sí varía en función de los cambios de temperatura incluso a nivel mensual. El incremento de la energía asociada a la absorción del vapor de agua reduce la radiación solar saliente y se amplifica regionalmente de forma no generalizada de manera diferente y en distintas partes del planeta.

Por tanto carece sentido científico hablar de calentamiento global de origen antropogénico por dióxido de carbono. Sus argumentos se basan en instrumentos manejables que permiten, gracias a parámetros externos aleatorios, establecer datos de observación y escenários de catástrofe con un potencial de ejecución política máxima.

Es la prueba fehaciente que una simple creencia infundada puede convertirse en teoría científica de aceptación general y en un dogma de fe, a través de una pantalla propagandística con literatura de referencia, encuentros planificados por comités de organizaciones científicas, y mediante la distribución de fondos controlados por `clubes de opinión`. Un tipo de fe que puede ser tan irracional si se deposita en un dogma `científico` como en uno religioso. En ese punto la razón no es incompatible con la fe sino complementaria, es el punto donde se escoge qué creer o en qué tener fe.

Habiendo fracasado con el falso alarmismo del aumento en el nivel del mar, de tormentas mundiales, la superpoblación y una miríada de otros engaños apocalípticos fabricados, los ´profetas´ del calentamiento global han inventado ahora una nueva amenaza para tratar de persuadir a la gente de pagar impuestos sobre las emisiones de carbono y crear una sociedad global altamente regulada. Se trata de vengativos ecologistas extraterrestres que vigilan el planeta Tierra desde el espacio exterior, y que podrían efectuar un ataque preventivo a fin de proteger a otras ´civilizaciones´ de galaxias cercanas, según afirma un nuevo estudio realizado por investigadores de la División de Ciencias Planetarias de la NASA, en julio del año 2011.

´Estos escenarios nos dan la razón para limitar nuestro crecimiento y reducir el impacto en los ecosistemas globales. Sería particularmente importante para nosotros limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que la composición atmosférica se puede observar desde otros planetas´, escriben los autores.

El urbanismo es esa toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el capitalismo que desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe rehacer ahora la totalidad del espacio como su propio decorado. Es una fórmula simple que consiste en cambiar ciertos detalles para que lo esencial siga siendo igual, en un monopolio de la apariencia donde el dominio del lenguaje es siempre ajeno, subjetivo y mercantil.

La estrategia de generación de inmensas poblaciones desarraigadas de sus predios rurales y recursos productivos precarios, socava la fuerza dinámica de la reforma agraria, determina una concentración forzada de millones de refugiados en la periferia de las ciudades, y sienta las bases para el desarrollo de una economía capitalista incipiente y de por sí inflacionária, por supuesto dependiente de las corporaciones de los Estados centrales.


Los límites inconcebibles de la GeoIngeniería.

Aunque la antropogénesis climática tal como está planteada resulte una falsificación científica, la realidad deliberadamente encubierta al respecto es muy diferente. Por ejemplo y entre otras aplicaciones, el clima mundial si puede ser cambiado de manera artificial mediante la transmisión de señales de radio relativamente pequeñas hacia la magnetósfera -cinturón de Van Alllen-, aquel campo radiactivo que la administración Nixon aseguró haber cruzado hacia su alunizaje ficticio. Por resonancia, pequeñas señales activadoras pueden controlar y dirigir hacia allá enormes cantidades de energía.

El nombre de Técnicas de Modificación Ambiental o Guerra del Medio Ambiente para uso militar o de cualquier otro tipo, se refiere a recursos utilizados para cambiar, a través de la manipulación deliberada de los procesos naturales, la dinámica, composición o estructura del planeta, incluyendo su biota, litosfera, hidrosfera y atmósfera o del espacio ultra terrestre. Se define también como la modificación intencional o la manipulación de la ecología natural, el clima, los sistemas de terrestres tales como la ionosfera, la magnetosfera, las placas tectónicas y/o de los eventos sísmicos, para causar una destrucción física intencionada, económica y psicosocial de previstos objetivos geofísicos o poblacionales, como parte de una guerra táctica o estratégica.

El uso de la modificación del clima como arma de guerra es en definitiva un intolerable mal uso de la ciencia. La participación de los científicos en el gobierno es un tema de enorme impacto mundial. Sin que por ello todo gobierno visionario en su intento de fortalecer la aplicación del método científico para la solución de los problemas generales de la política y la estrategia, haya de buscar mecanismos por los cuales obtenga mayor destreza en la reserva de talento científico y tecnológico entre la comunidad académica.

La modificación del clima ofrece a los ejércitos en guerra una amplia gama de posibles opciones para derrotar o coaccionar al enemigo, y forma parte de la seguridad nacional e internacional. Tecnología que al ser usada unilateralmente podría tener aplicaciones ofensivas y defensivas, e incluso fines disuasivos.

La capacidad de generar precipitaciones de lluvia, niebla y tormentas, o de modificar el clima del espacio y la producción de climas artificiales, es parte de un conjunto integrado de tecnologías militares avanzadas, y en el caso de los Estados Unidos resulta un apéndice de la Iniciativa de Defensa Estratégica o Guerra de las Galaxias del Pentágono.

Durante la segunda guerra mundial, investigadores neo-zelandeses intentaron elaborar una máquina para provocar tsunamis o maremotos que podrían ser utilizados contra el Japón. Los trabajos fueron dirigidos por el científico australiano Thomas Leech de la universidad de Auckland, Nueva Zelandia, y el proyecto llevaba el nombre código de `Projet Seal`. Numerosas experiencias exitosas fueron llevadas a cabo entre los años 1944 y 1945 en Whangaparaoa. Los Estados Unidos conocían de este prometedor programa y en ese sentido nombraron al doctor Karl T. Compton para que haga la conexión entre las dos unidades de investigación. Compton era el presidente del MIT[4] y asesor directo del presidente Harry Truman sobre el proyecto de la bomba atómica.

Los trabajos de Thomas Leech fueron reconocidos y continuados durante la Guerra Fría. El Proyecto Seal siempre fue un secreto militar, lo que posteriormente los servicios de Estados Unidos se encargaron de hacer creer que estas investigaciones nunca existieron y que todo esto no era más que un señuelo para impresionar a los soviéticos. Sin embargo, la veracidad de los ensayos de Leech ha sido comprobada y establecida en 1999, cuando una parte de la documentación fue desclasificada por el ministerio de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda. Oficialmente los estudios han sido retomados en la actualidad por la universidad de Waikato.

La Operación ´Popeye´, desarrollada por Estados Unidos entre el 20 de marzo de 1967 hasta el 5 julio de 1972, se puede considerar como el primer uso sistemático y hostil conocido en la historia, de técnicas de modificación ambiental en el marco de la guerra de Vietnam. Fue un proyecto aprobado por el Departamento de Estado y por el Departamento de Defensa estadounidense, para modificar el medio ambiente como arma de guerra de la actividad geofísica. Su objetivo era prolongar la duración de la estación de monzón sobre Laos, concretamente en el territorio por el cual discurría la ruta Ho Chi Minh, un trayecto logístico controlado por la República Democrática de Vietnam -Vietnam del Norte- que cruzando territorios de Laos y Camboya, llegaba a la República de Vietnam -Vietnam del Sur-, y proporcionaba mano de obra y material de guerra a las fuerzas armadas de Vietnam del Norte. Para dificultar el tráfico de suministros que aportaba esa ruta, la Escuadrilla de Reconocimiento Meteorológico del ejército de Estados Unidos, sembró el cielo con yoduro de plata para que el periodo de lluvias aumentara un promedio de 30 a 45 días. En total se realizaron 2.600 misiones a un costo de 22 millones de dólares. Se pretendía y consiguió que la lluvias provocaran desprendimientos sobre las calzadas, los ríos se desbordaran y que el terreno quedara impracticable para el tránsito de camiones.

El sistema HAARP[5] –Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia- es definido como una herramienta para el estudio de la física ionosférica y la radio-ciencia. Compuesto por una especie medula espinal de doce patentes, se basa en la teoría de la resonancia de Nikola Tesla[6]. El objetivo de este programa sería el avanzar en el conocimiento de las propiedades físicas y eléctricas de la ionosfera terrestre que pueden afectar las telecomunicaciones y los sistemas de navegación civiles y militares. HAARP es un emisor de ondas electromagnéticas concebido para funcionar en frecuencias entre 2,5 a 7 Mhz[7], que estimula la atmósfera[8] con ondas de radio que recorren grandes distancias a través de la atmósfera inferior y penetran profundamente en la superficie de la Tierra, usando para el efecto un equipo de transmisión de alta frecuencia –HF- y un conjunto de 180 antenas, que transmiten estas potentes ondas electromagnéticas que se reflejan en la ionosfera para alcanzar grandes distancias. Desarrollada como una suerte de tomografía para la prospección del subsuelo en busca de materias primas y recursos estratégicos, su alcance incluiría activar un sistema de radares `más allá del horizonte`, o eliminar las comunicaciones en un área muy extensa sin afectar a los propias. Este pulso provoca fluctuaciones en la ionosfera que la convierten en emisora de frecuencias muy bajas, entre 40 hertzios y una millonésima de hertzio.

Método y equipos para cambiar una región de la atmósfera, ionosfera y/o magnetósfera, el mayor calefactor ionosférico jamás construido y un invento que bien podría controlar el clima. La radiación de radiofrecuencias –RF- se concentra y enfoca en un punto de la ionosfera, consiguiendo proyectar una cantidad de energía sin precedentes, que puede alcanzar hasta los 10 Gigavatios[9]. Las microondas, según las variaciones de su intensidad, tienen diversos efectos biológicos. Las microondas de alta intensidad causan un efecto térmico que destruye las células vivas, en grandes masas de agua o en cualquier objeto o ser vivo que contenga este elemento vital. Las microondas de intensidad media, causan el efecto no-térmico, que perturba la comunicación intercelular y neuronal de manera irreversible. El estar expuesto a microondas de intensidad baja por largo espacio de tiempo, causa `electro-estrés`, es decir, propensión a enfermedades inmunológicas y cancerígenas.

Desde el punto de vista militar, es un arma de destrucción masiva que constituye virtualmente un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. De todos los contaminantes que se ha arrojado a la atmósfera en los últimos dos siglos, los menos publicitados y conocidos son ciertas radiaciones electromagnéticas a las que algunos hacen responsables de perturbaciones climáticas locales. La enorme diferencia de potencial generado podría cambiar la composición e incluso desplazar la ionosfera, provocando un caos total en las comunicaciones del planeta, así como la destrucción de misiles o aviones, al cambiar las condiciones atmosféricas modificando la absorción de los rayos solares y el aumento de las concentraciones de ozono y nitrógeno que afectan directamente al cerebro y el comportamiento de poblaciones enteras[10],  con la intención de degradar el rendimiento del enemigo y aplastar artificialmente su capacidad cognitiva mediante el control mental psicotrónico.

Los seres vivos son especialmente sensibles a las altas frecuencias moduladas en muy baja frecuencia ya que las moléculas ultra-largas como el ADN y el ARN que contienen, se decodifican en estas bajas frecuencias y resuenan. Hay decenas de investigadores que dicen que el ADN es 400 veces más absorbente que el agua para estos efectos. Al bombear tremendas energías en un sistema molecular de muy delicada configuración como la ionosfera, exponiéndola a reacciones catalíticas y efectos no lineales y focalizar las radiaciones con una suerte de `acupuntura` atmosférica, hará que con la rotación de la Tierra cause no ya un agujero en la capa de ozono sino una verdadera incisión de impredecibles consecuencias en cadena. Una perturbación intensa de la ionosfera puede tener como resultado la liberación de enormes masas de electrones libres, las denominadas `lluvias de electrones`, que podrían provocar el cambio del potencial de los polos eléctricos y el consiguiente cambio de los polos magnéticos de la Tierra. El HAARP tendría pues la capacidad potencial de modificar el campo electromagnético de la Tierra.

HAARP se relaciona con cincuenta años de intensos programas crecientemente destructivos para comprender y controlar la atmósfera superior. Sería precipitado no asociar HAARP con la construcción del laboratorio espacial que está siendo planeado separadamente por los Estados Unidos. HAARP es parte integral de una larga historia de investigación y desarrollo espacial de naturaleza militar. La capacidad de la combinación HAARP-Spacelab-cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía, comparable a una bomba atómica, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es devastadora. El concepto básico de este sistema de antenas es el de concentrar una inmensa cantidad de energía, hasta un billón de ondas de radio de alta frecuencia, capaces de emitir un rayo de tales ondas hacia las zonas superiores de la ionosfera -todo un mar de partículas eléctricamente cargadas- donde interactúan con la corriente de los llamados electrojets aureales. HAARP tiene la intención explícita de acercar el electrojet a la Tierra al enviar estos haces de radiofrecuencia a la atmósfera gracias a su potente “efecto espejo” de alcance global. Los vientos de la troposfera –sobre los 50 kilómetros de altura- están correlacionados con los sistemas electrojets. Una de las aplicaciones del HAARP es modular las corrientes de energía que afectan la intensidad y dirección de los chorros de viento zonal. El hecho básico es `calentar` selectivamente ciertas regiones enemigas del globo terráqueo, para provocar condiciones meteorológicas extremas y localizadas.

Oficialmente al final de la guerra de Vietnam, los Estados Unidos y la Unión Soviética renunciaron a las armas de guerra que afectan el medio ambiente como terremotos, tsunamis, trastornos del equilibrio ecológico de una región, modificación de las condiciones atmosféricas, nubes, precipitaciones, ciclones y tornados; alteraciones de las condiciones climáticas, de las corrientes oceánicas, del estado de la capa de ozono o de la ionosfera; firmando en 1976 la `Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas para modificar el medio ambiente a fines militares u otros fines hostiles. Sin embargo, a partir de 1977, la Unión Soviética inició nuevas investigaciones de Magneto hidrodinámica –MHD-. Se trataba de estudiar la corteza terrestre y de pronosticar los sismos. Los soviéticos estudiaron la posibilidad de provocar pequeños sismos para evitar uno grande. Estas investigaciones fueron rápidamente militarizadas. El resultado fue la construcción en el Pamir de la máquina para hacer terremotos. Con el derrumbe de la Unión Soviética el prometedor proyectó quedó a medias por falta de financiamiento.

En 1995, mientras Rusia estaba gobernada por Boris Yeltsin y el plutócrata Viktor Chernomyrdin, la fuerza aérea estadounidense reclutó a los investigadores rusos y compró su laboratorio en la ciudad de Nizhni Nóvgorod. Allí construyeron una máquina mucho más poderosa, la Pamir 3, que fue probada con éxito. El Pentágono adquirió la instalación, contrató a los científicos rusos y transporto el material a los Estados Unidos, en donde fueron integrados al programa HAARP.

El proyecto será ´vendido´ al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio estadounidense, o para los más ingenuos, como un sistema de reparación de la capa de ozono[11], cuando en verdad se trata de la más sofisticada arma geofísica jamás creada y con probadas capacidades tectónicas.

Estados Unidos planifica realizar experimentos de guerra bajo el programa HAARP y producir armas capaces de romper las líneas de comunicaciones o de radio y equipos instalados sobre naves espaciales y cohetes, provocar serios accidentes en las redes eléctricas, oleoductos y gasoductos. HAARP es todo un sistema integrado de armamentos capaz de dañar irreversiblemente el medio ambiente[12]. Pese a los convenios internacionales existentes, la investigación militar científicamente aplicada sigue basándose en la manipulación medioambiental como arma, con una relación funcional idéntica a la bomba atómica de hidrógeno[13].

Es imposible realizar una prueba nuclear subterránea sin provocar un terremoto, no necesariamente en las inmediaciones, sino en cualquier parte del mundo. Las pruebas nucleares son responsables de la cuarta parte de todos los terremotos que se registran en el planeta. Las pruebas nucleares submarinas están destacadas como causa desencadenante de maremotos o tsunamis; y a su vez provocar tsunamis para convertirlos en discretas armas de destrucción masiva, ha sido objeto de investigaciones militares desde la segunda guerra mundial.

HAARP fue desarrollado como parte de la cooperación militar de un sistema climático de armas anglo-estadounidense entre Raytheon Corporation –el mayor fabricante mundial de equipos electrónicos de guerra- y su filial especializada E-Systems –fabricante del equipamiento Doomsday Plan, el sistema que permite el manejo de la guerra nuclear-, que además posee las patentes de HAARP; la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y British Aerospace Systems (BAES).

El programa es operado conjuntamente por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea y la Oficina Naval de Investigación, y está operativo desde principios de los años noventa. La Estación de Investigación HAARP, con 4 megavatios de potencia de pulso, está localizada aproximadamente a 8 millas al norte de Gakkona, Alaska. Otras bases  del proyecto HAARP serían las de Mu Radar en Japón -1 megavatio-, Arecibo Observatory en Puerto Rico -2 megavatios-, Hipas en Fairbanks, también Alaska -70 megavatios-, Eiscat en Tromso, Noruega -1 gigavatio-. Rusia aún sería propietaria del calentador ionosférico original mucho más potente que el HAARP, llamado SURA, con capacidad de 190 megavatios, a unos 150 Km. de la ciudad de Nizhny Novgorod.

No hay suficiente energía real concentrada por los calentadores ionosféricos para causar directamente un terremoto, pero lo que si hacen fácilmente estas tecnologías es actuar como desestabilizadores no lineales de grandes flujos de energía electromagnética natural por proyección de frecuencias inducidas a baja profundidad en el manto terrestre –entre 8 y 20 kilómetros-. Esta arma deja como prueba de su efecto sobre la ionosfera hermosas y espeluznantes luces multicolores, en realidad auroras boreales, por eso también la llaman bomba del arco iris. Un aparato llamado magnetómetro de inducción puede medir y graficar en un espectograma las variaciones temporales del campo geomagnético en el rango de frecuencias ultra bajas –ULF- propias del calentador ionosférico.

Estos dispositivos usan una tecnología Pulso y Plasma Sónico Electromagnético Tesla junto con sucesivas `bombas de ondas de choque`. La configuración de los satélites permite generar proyecciones concentradas de frecuencias inducidas en puntos determinados o hipocampos. Actúa así dirigiendo y desviando el electro chorro que se forma en la atmósfera alta de los polos hacia un objetivo geográfico puntual. Esta gran concentración de energía libre, calienta la ionosfera a miles de grados alcanzando la temperatura del plasma, hasta hacer explotar las moléculas. De esa manera, ondas ELF escapan y viajan por el planeta penetrando personas, mares y suelos.

Parte de lo que está ocurriendo en la atmósfera se relaciona con el programa secreto de armamento espacial diseñado para impensables niveles de guerra tanto estratégicos y operacionales cuanto tácticos. Las misiones de la NASA han sido transferidas al control del Pentágono. El Mando de las Fuerzas Aéreas Espaciales dispone que, para monitorizar y diseñar los eventos mundiales, se deben llevar a cabo intensas y decisivas guerras con gran precisión desde el espacio. Las guerras del futuro estarán basadas en el manejo óptimo de la información, del medio ambiente, de los medios de comunicación y de nuevas armas de energía direccionada, silenciosa e imperceptible. Esta artefacto de guerra geofísica simplemente puede hacer retroceder a la civilización moderna en menos de un largo segundo hacia la era preindustrial.

El 14 de Enero de 1999, el parlamento europeo: ´Considera que el HAARP o Programa de Alta Frecuencia de la Aurora Activa, en virtud de su amplio alcance y del impacto sobre el medio ambiente como una preocupación mundial, y pide por sus implicaciones legales, ecológicas y éticas ser examinado por una organización internacional u organismo independiente. El Comité Parlamentario lamenta la reiterada negativa de la Administración de los Estados Unidos a prestar declaración a la audiencia pública sobre los riesgos ambientales y públicos del programa HAARP´. Parlamento Europeo, Comisión de Asuntos Exteriores, Seguridad y Política de Defensa, Bruselas, documento A4-0005/99.

Los estrategas políticos están tentados de explotar la investigación sobre el comportamiento cerebral y humano. Ataques electrónicos ajustados cronológica y artificialmente excitados podrían conducir a un modelo de oscilaciones que produzcan niveles de energía relativamente altos sobre ciertas zonas de la tierra. De este modo, se puede desarrollar un sistema que dañaría considerablemente el funcionamiento cerebral de poblaciones muy grandes en zonas seleccionadas durante un gran período de tiempo. A pesar de que a algunos les inquiete profundamente el uso del medio ambiente para manipular las conductas con el fin de obtener ventajas nacionales, la tecnología que permite ese empleo se desarrollará muy probablemente en las próximas décadas.

La tierra tiene la misma resonancia que el cerebro humano. Las ondas transversal magnéticas, que son el efecto de resonancia del sistema tierra-aire-ionósfera, el campo electrostático mundial, vibran en las misma frecuencia que las ondas alfa cerebrales de los mamíferos en general, es decir a una modulación de 7.8 hertz ciclos por segundos, una frecuencia específica del hipotálamo. Mientras el ritmo alfa varia de una persona a otra y es de aproximadamente 9, 10, u 11 hertz, la frecuencia de 7.8 hertz es exactamente común a todos, una constante normal biológica, que funciona como un marcapaso para nuestro organismo, sin esa frecuencia la vida humana no es posible. La resonancia es la demostración tangible de la forma que adquiere la energía cuántica en el espacio tiempo cósmico donde está inmerso nuestro planeta.

La manipulación del sistema nervioso mediante resonancia sensorial a través de la pulsación de imágenes en monitores de televisión y computador por campos magnéticos transmitidos a frecuencias de entre 1,2 a 2,4 herzios -Hz-, registra en Estados Unidos la patente 6.506.148. El pulso de la imagen puede ser modulado en una secuencia de video a intensidad subliminal. La resonancia también se puede excitar externamente aplicando campos eléctricos pulsados, por pulsos de calor débil aplicados a la piel y por pulsos acústicos subliminales. La resonancia sensorial de frecuencias entre 1,2 a 2,4 herzios, se caracteriza por la ralentización de ciertos procesos corticales, causada por cambios en el medio bioquímico de los circuitos neuronales de resonancia, y es llamada ´desafinación química´. Campos magnéticos que se pulsan con frecuencias de resonancia sensorial pueden inducir los mismos efectos fisiológicos que campos eléctricos pulsados, con la diferencia que los campos magnéticos penetran los tejidos biológicos con una fuerza que casi no disminuye.

A los monitores de computadora tanto como a los monitores de televisión, se les puede hacer emitir débiles campos electromagnéticos de baja frecuencia con sólo pulsar la intensidad de las imágenes que aparecen resueltas, con la finalidad de manipular el sistema nervioso de las personas cercanas a ellos. Las implementaciones de la invención se adaptan a la fuente de la secuencia de vídeo que impulsa el monitor, ya sea un programa de computadora, un programa de televisión, una cinta de vídeo o un disco de vídeo digital -dvd-. El programa que hace que un monitor de computadora muestre una imagen de pulso, se puede ejecutar desde un equipo remoto que se conecta a la computadora del usuario mediante un enlace a Internet.

Para un monitor de televisión, la pulsación de la imagen puede ser inherente a la secuencia de vídeo a medida que fluye de la fuente de emisión, o la corriente puede ser modulada con superposición a la pulsación. Una emisión de televisión en directo se puede arreglar para la función incrustada con sólo incrementar un poco la iluminación de la escena que se está transmitiendo. Este método también se utiliza en la fabricación de películas y cintas de grabación de vídeo. Algunos monitores emiten pulsos de campos electromagnéticos que excitan una resonancia sensorial en un sujeto cercano, a través de pulsos de imagen que son tan débiles como para ser subliminales. Eso abre la posibilidad para la aplicación maliciosa de la invención, por el que la gente está expuesta sin saberlo, a la manipulación de su sistema nervioso para otros propósitos.

Los usos potenciales de los campos electromagnéticos artificiales son amplios y se pueden emplear en muchas situaciones militares o quasi militares. Algunos de estos empleos potenciales incluyen el enfrentamiento con grupos considerados terroristas, el control de las multitudes, el control de las brechas de seguridad en instalaciones militares y técnicas antipersonales de guerra táctica. En todos estos casos los sistemas electromagnéticos -EM- se usarían para producir leves o graves interferencias fisiológicas o distorsiones de la percepción o desorientación. Además, las capacidades de las funciones fisiológicas de los individuos podrían ser degradadas hasta tal punto que serían ineficaces en combate. Otra ventaja de los sistemas electromagnéticos consiste en que pueden proporcionar cobertura sobre grandes zonas con un solo sistema. Son silenciosos y las contra medidas pueden ser difíciles de desarrollar.

El aumento de la temperatura y la concentración de electrones libres en al atmósfera sobre la zona que posteriormente será el epicentro de importantes movimientos telúricos supone una señal valiosa para comprender la naturaleza de los terremotos.  Esos y otros fenómenos previos a los sismos, formulan un complejo algoritmo cuya adecuada interpretación permitiría determinar con relativa exactitud la fecha y el lugar donde se pueden producir terremotos de gran magnitud. Otros indicios y señales que anticipan un sismo son perturbaciones en la actividad solar y del campo magnético terrestre. Una de las hipótesis que explicar este calentamiento de la atmósfera supone que los procesos que se desarrollan en el subsuelo a kilómetros de profundidad influyen en la ionosfera, una influencia condicionada por la emanación de gases de radón, elemento químico radiactivo. Estos gases ionizan el aire y catalizan intensamente la condensación de vapor de agua, lo que a su vez libera calor. Otra teoría descarta la acción del radón, y considera que la acumulación de energía en las placas tectónicas antes de los terremotos ocasiona la deliberación de flujos ionizantes a la atmósfera. Un tercera hipótesis sostiene que el calentamiento de la ionosfera no es señal de movimientos telúricos sino que son la causa directa que los produce.



Otro aspecto de esta guerra no convencional son las llamadas Estelas Químicas, Chemtrails en inglés, una tecnología de aspersión en aerosol desde aviones de un tipo de plasma a base de metales pesados, fenómeno atmosférico también llamado cielo tóxico, que se remonta a los años noventa. En condiciones ambientales muy específicas –viento moderado constante, cielo despejado, temperatura de menos 49 a  menos 52 grados centígrados y a una altitud aproximada de 10.000 metros- son visibles durante pocos minutos las Estelas de Condensación –Contrails en inglés- que se deben a la condensación del aire caliente y comprimido que al salir del motor de los aviones a reacción se descomprime y enfría bruscamente tornándose visible como una estela blanca de trayectoria recta.

A diferencia, las Estelas Químicas son visibles a altitudes, duración y condiciones atmosféricas no normales. Al parecer se trata de la dispersión de agentes biológicos activos que transportan artificios disgregados de nanotecnología con capacidad de ensamblarse al interior de cuerpo humano, animales y plantas. Estos nanorobots son capaces de coordinar actividades complejas y cooperativas, enviar y recibir datos sensoriales, mensajes y monitorear procesos. Los últimos avances en la investigación sobre el genoma humano han hecho posible lograr tal capacidad de intrusión que objetivamente provocan una nueva enfermedad humana denominada síndrome de los morgellones.

La dolencia de morgellones recibe el nombre de una enfermedad considerada psiquiátrica descrita en 1674 por Thomas Browne, o delirio parasitario dermatozóico, que los afectados describen como la intensa sensación de percibir bajo su piel una infestación masiva por parásitos o elementos móviles extraños.

El síndrome de los morgellones puede considerarse una enfermedad dermatológica que tiene 167 síntomas reportados. Se caracteriza por el crecimiento de fibras coloridas al interior del cuerpo -apenas visibles mediante microscopio de alta resolución- que producen alopecia de vello corporal, sudoración y nódulos eruptivos presentes en las zonas de piel donde estas fibras y otros materiales se acumulan, y fatiga generalizada. La causa probable es un agente invasor externo, entendiendo esto como algo que entra al cuerpo y que no es reconocido como tal por el sistema inmunológico. Básicamente son filamentos con dos partes de poliéster, una dentro de la otra, y otros componentes orgánicos, con cabeza de cristales de silicio y en pocas muestras con cabeza de oro. La porfiria en gran cantidad que se detecta en el organismo se debe a la fórmula química de este poliéster. La composición coincide con las muestras obtenidas del polvo que se dispersa en las estelas químicas, algo que acumulado en una bolsa plástica se parece a motas de algodón.

Los componentes metálicos son metales transitorios que usan a las células como su propia batería, ya que el silicio les permite abrirse paso entre el tejido celular. Los afectados por morgellones producen una especie de neoformación de vello sudoroso recto de muy alta conductividad, diferente al vello natural curvo. Al escaneo electrónico micrométrico las fibras miden entre 1 y 20 nanómetros[14].

En realidad estos metales aislados –hierro, azufre o fósforo-, son materiales en transición que llegan como nanopartículas con una carga eléctrica, que se conectan para formar un nanoanillo recto que da origen a una fibra. En cuanto las nanopartículas entran al interior del cuerpo, se transforman en polvo inteligente o partículas rectas, nano ensambladores que usan los materiales de sustento del cuerpo humano para elaborar un tejido de fibras, un agente invasor que no tiene la misma composición de las fibras que induce al huesped `parasitado` a producir. Un agente invasor que no es un parásito, que no se puede replicar sino que se ensambla al interior del organismo, que no estimula el sistema inmunológico, que tiene formas y patrones uniformes, que no es algo biológico ni es contagioso sino artificial, y que seguramente fue creado en laboratorio.

Clínicamente, los pacientes desarrollan cristales de silicio que tienen un ph de 10 a 11 -lo que les hace afines a órganos con ese mismo ph como intestino y riñones-, invasores capaces de moverse al interior del tejido cutáneo incluido el sistema nervioso periférico, y desgarrar la piel. Muchos pacientes son mal diagnosticados e incluso diagnosticados como delirantes. Si se considera que los medicamentos están elaborados con metales cargados, ciertos pacientes pueden responder al tratamiento, debido a que el agente invasor generado interactúa con los metales transitorios de la medicación, pero el proceso continúa después ya que nada detiene a las nanopartículas robot ensambladoras con inteligencia de grupo, capaces de formar redes de nanocables con sensores, operativas para realizar una o múltiples funciones, en este caso nanorobots programados para formar una red similar a una red de fibra óptica en el cuerpo, con capacitancia de resonar bajo la acción de microndas de baja y muy baja frecuencias, señales EMF y ELF, respectivamente.

La clave de estas Estelas Químicas, que pueden tener la más variada composición, es el llamado polvo inteligente industrialmente desarrollado, hecho de partículas en nano escala con funciones biológicas específicas, un polvo de brillo iridiscente que literalmente llueve cuando se lo dispersa en la atmósfera. Incluye también Tecnología de Cristales Líquidos en Plasma con secuencias activas y específicas del ADN de bacterias, virus, virones, proteomas u otros complejos organismo de diseño.

Desde 1996 hay constantes esfuerzos de geoingeniería climática conocidos como `terraforming` que supuestamente pretenden reparar la capa de ozono y proteger la atmósfera, con la fumigación en aerosol polimerizado de partículas de diatomita, bario y dióxido de nanoaluminio que se mezclan al combustible de grandes aviones en teoría para reflectar los rayos solares. Unos dos mil millones de personas estarían en alguna medida afectadas por esta fumigación oficiosa.

La aviación norteamericana tiene una ala de combate especializada en fumigaciones militares para la guerra no convencional. En 1999 durante la guerra de Yugoeslavia esparció polvo de grafito con la finalidad de alterar la telecomunicaciones e inutilizar las centrales de generación termoeléctrica. Entre 2002 y 2005, en Colombia, Ecuador y Venezuela,  emprendió una campaña de fumigación aérea sobre zonas de cultivos tropicales, selva virgen y hasta parques naturales donde se sospechaba había cultivos de amapola y hoja de coca usando glifosato[15] –cuyo nombre comercial es Round Up-, un herbicida de impregnación no selectivo de amplio espectro, altamente tóxico para animales y seres humanos.

El Programa de Aerosol Troposférico o proyecto Icharius consiste en el lanzamiento sistemático hacia la atmósfera de Estelas Químicas de Plasma Radiado, o sea millones de toneladas de metales pesados a base aluminio, bario y estroncio, con el pretexto de crear un escudo protector contra el calentamiento global. Aviones equipados con boquillas especiales liberan aerosoles que forman en el cielo líneas químicas que no se evaporan. Estos aviones que vuelan en paralelo y en forma de rejillas dejan largas ´nubes´ de color blanco grisáceo de kilómetros de largo. Al principio estas líneas son finas, pero pronto se expanden y en poco tiempo se funden. El cielo azul desaparece sustituido por una nube tóxica blanco grisácea que de alguna manera borra el sol de costumbre.

La pruebas independientes para Aerosoles Estratosféricos de Geoingeniería -SAG-, Estelas Químicas o Chemtrails en inglés, han demostrado en todo el mundo una mezcla muy peligrosa y muy venenosa que incluye bario, fibra de vidrio recubierta de nano alumunio conocido como cascarilla, torio radiactivo, cadmio, cromo, níquel, sangre desecada, esporas de moho, microtoxinas de hongos, dibromuro de etileno y fibras de polímero. El bario tiene una toxicidad semejante al arsénico, es cardiotóxico y afecta por impregnación la función cognitiva cerebral.

El síndrome de los morgellones es una invasión del tejido humano a través de nanotecnología transmisible que adopta formas de nanotubos, nanocables, nanomatrices con sensores y otras configuraciones, todas ellas autoensamblables y autorreproducibles, algunas de las cuales contienen ADN y ARN modificados y empalmado genéticamente. Clínicamente se manifiesta como un fenómeno cutáneo, un estado de inmunodeficiencia, un proceso inflamatorio crónico, y una falsa parasitosis delirante.

Estas nanomáquinas se desarrollan en medios alcalinos del que obtienen energía bioeléctrica del organismo y de otras fuentes no identificadas. Existen indicios que estas minúsculas máquinas poseen sus propias baterías internas. También es posible que sean capaces de recibir señales e información específica sintonizada por medio de microondas, campos electromagnéticos y ondas de frecuencia extremadamente baja.

Los síntomas de la dolencia de los morgellones van desde prurito idiopático generalizado, erupciones cutáneas de las que surgen fibras simples o coloridas, lesiones en las que no se forman costras con normalidad, que cicatrizan muy lentamente y que rara vez sufren infecciones bacterianas secundarias; hasta trastornos psicosomáticos, desvitalización general y depresión clínica.

Las nanomáquinas morgellon se hallan comúnmente en todos los fluidos y orificios corporales, a menudo incluso en los folículos capilares, y se supone que de manera rutinaria alcanzan una penetración total y sistémica del cuerpo. Casi todos los aquejados informan que las nanomáquinas morgellon parecen tener algún tipo de inteligencia grupal o de colmena. El contagio parece ser posible cuando las fibras se desprenden de las personas infectadas y también a través de todos los vectores bacterianos o virales normales.

Se ha demostrado que algunas fibras resisten altas temperaturas; la esterilización ordinaria del material y de los instrumentos médicos y dentales reutilizables no es eficaz contra las nanomáquinas morgellon. También hay claros indicios que las fibras procedentes de los aerosoles que componen los chemtrails y las fibras morgellon están relacionadas, aunque las pruebas de que la transmisión se realice por fumigación aérea siguen siendo vagas.

A nivel microscópico se ha establecido un conjunto de componentes primarios con algún grado de asociación con la enfermedad. Un filamento que sirve de revestimiento, generalmente de 12 a 20 micras de espesor, la forma visible para el ojo humano. Este filamento puede contener una red interna de filamentos de tamaño inferior a la micra, o alguna combinación de elementos. Suele ir asociado a un organismo parecido a la Chlamydia pneumonia, de entre 0,5 y 0,8 micras de tamaño, en una forma pleomórfica semejante al micoplasma. Un término que en biología define la aparición de dos o más formas estructurales de un organismo durante su ciclo de vida, propiedad de ciertas plantas. A su vez, los micoplasmas son bacterias que carecen de pared celular, por lo que pueden adoptar gran variedad de formas, inclusive causando enfermedades respiratorias y osteomusculares. Y una forma eritrocitaria de glóbulo rojo probablemente artificial o modificado, una especie de tejido de células de la sangre que contienen hemoglobina y se encargan de transportar el oxígeno al organismo.

Uno de los retos más acuciantes a los que se enfrenta la caracterización de esta enfermedad es la diversidad de formas y estructuras que presentan los componentes. Además, bajo determinadas circunstancias, han sido identificados en el interior de una sola unidad fundamental, es decir, encerrados en la estructura del filamento envolvente, forma que parece representar la culminación de un desarrollo en varias etapas.

Si se analiza cada uno de estos componentes por separado, la confusión se hace evidente. En primer lugar, en relación con el filamento de revestimiento, la interpretación más obvia es que se trate de una forma de hongo, aunque de momento no se ha establecido correspondencia con ninguna otra forma conocida de hongos. La descomposición del filamento se ha logrado sometiéndolo a condiciones de temperatura y químicas extremas, y esto es altamente indicativo de lo que sirve de carcasa protectora para los componentes internos. Lo que ocurre en el interior del filamento de revestimiento es una de las razones por las que no hay coincidencias con las formas de hongos conocidas.

La estructura semejante a la clamidia parece ser a primera vista una forma bacteriana. La Chlamydia pneumonia presenta numerosos paralelismos en morfología, características biológicas y sintomatología particular. Pero también ha de tenerse en cuenta desde el principio lo de semejante a la clamidia, y no clamidia. Algunas características del organismo no encajan con el género Chlamydia, especialmente en lo referente a las agresiones químicas y térmicas a que ha sido sometido el organismo a lo largo de distintos procedimientos de prueba.

La forma pleomórfica significa adquirir muchas formas, es difícil por su naturaleza cambiante. El micoplasma es una de las bacterias conocidas más pequeñas, si no la más pequeña, y tiene la característica distintiva de carecer de pared celular, lo que le permite el pleomorfismo. No obstante, ambas formas ‘semejantes a las bacterias’, han resistido todos los extremos químicos y de calor a que han sido sometidas. Pero el hecho de que las formas semejantes a las bacterias existan en el interior del filamento de revestimiento nos enfrenta a una grave contradicción con la taxonomía convencional.

Al menos por ahora, existe la forma eritrocitaria de glóbulo rojo. Esta identificación extiende realmente el límite del entendimiento común y de los conocimientos convencionales. Los eritrocitos pertenecen a la sangre que sólo proviene de los animales. La aparición de esta entidad es totalmente incongruente con cualquier interpretación fúngica o bacteriana realizable. Incluso la aparición de un eritrocito, artificial o no, fuera de la biología del huésped es un salto que sobrepasa los conocimientos convencionales y el discurso oficial.

El mínimo común denominador dentro de las relaciones filogenéticas son el ARN (ácido ribonucleico) y la genética subyacente del organismo. Bajo el esquema actual de la estructura de la vida tal como se la conoce, responde a tres dominios en lugar de a seis reinos: las bacterias (Bacteria); las arqueas o arqueobacterias (Archaea); y los eucariotas o eucariontes (Eukarya).

La enfermedad de los morgellones traspasa los límites que separan estos tres dominios. Las componentes pleomórficos que parecen ser bacterias clamidia y las que parecen micoplasmas, han sido sometidos a pruebas de carga útil de estrés: ebullición, álcalis extremadamente fuertes (hidróxido de sodio y lejías), y a ácidos ídem, a condiciones extremas de frío de entre 50 y 60 grados centígrados bajo cero. Ninguna de las tensiones transmitidas a las estructuras ha dañado su viabilidad para crecer o reproducirse posteriormente. Bajo las circunstancias más duras, parece como si estas estructuras se mantuvieran en estado latente o de inactividad biológica en espera que las condiciones ambientales vuelvan a ser más favorables.

Uno de los rasgos dominantes de las arqueas es su capacidad para soportar condiciones ambientales y estrés extremos. Es típico encontrar estas formas de vida en las chimeneas de los volcanes y bajo las plataformas de hielo. Muchos de los organismos del grupo de las arqueas no requieren oxígeno y puede desarrollarse en condiciones anaeróbicas que metabolizan dióxido de carbono en vez de oxígeno. Se considera que las arqueas son probablemente una de las formas de vida más antiguas que existen en la Tierra. Las arqueas no son sensibles a los antibióticos, aunque no se ha demostrado la existencia de formas patógenas de arqueobacterias.

Por la misma razón hay algunos aspectos de estas dos estructuras que están de acuerdo con la posibilidad que se trate de bacterias: su metabolismo dentro de una célula, tamaño, impacto patogénico, o sintomatología. Esto obliga a considerar la existencia de un intercambio genético entre dos de los dominios incluso a nivel tan básico de diferenciación ntre bacterias y arqueas.

Al considerar la estructura del filamento envolvente, a primera vista parece tener ser un hongo (grupo de los eucariontes). Al dominio Eukarya pertenecen hongos, protozoos, mohos mucilaginosos, plantas y animales. El problema estriba en que hasta ahora no hay tal identificación con los hongos, y además estructuras más representativas de otros dominios también se expresan dentro del filamento de revestimiento.

La existencia de una forma ‘eritrocitaria’ viola por sí misma todos los límites de cualquiera de las consideraciones anteriores. Las células sanguíneas surgen en los filos más complejos de la clasificación biológica. Es decir, las células de la sangre aún no crecen en tubos de ensayo.

Los morgellón no tienen pues características de hongos, cianobacterias, quitridios, rotíferos, algas y cualquier otra especie forma estudiada. Y también son resistentes a los antibióticos. De por sí se trata de un ‘organismo’ que trasciende la existencia estructural que ha sido definida para la vida misma.

La enfermedad de los morgellones parece ser una síntesis orquestada que traspasa los límites de los tres dominios establecidos para la vida en este planeta. Es muy difícil imaginar que este nano-organismo sea el resultado de un proceso natural o evolutivo.

Se colige que el síndrome de los morgellones no tiene una explicación biológica sino distópica. Es una enfermedad nanotecnológica que genera frecuencias medibles en sus portadores. Las formas patógenas analizadas aparecen repetidamente en la población general. Han sido localizadas en los principales sistemas del organismo, lo que incluye muestras de piel, sangre, cabello, saliva, encías, aparato digestivo, oído y de orina. La composición de las muestras de fibras transportadas por el aire que fueron recogidas en años anteriores coincide con la composición de las fibras que ahora aparecen en el cuerpo humano en forma de células de extremada regularidad geométrica.

Por principio, los delirios de parasitosis (delusions of parasitosis o DOP, en inglés), es un término psiquiátrico que no quiere decir que dicho delirio de parásitos creciendo en el cuerpo sea real, aun siendo literalmente lo que le sucede al paciente.

En el 35% de los portadores la creencia de tal infestación es inquebrantable. En el 12% de los pacientes, el delirio de infestación es compartido con otro tipo considerable de delirio. Las lesiones se autogeneran y no necesitan ninguna ayuda para formar su líquido viscoso de silicio repleto de fibras.

Las hebras que salen del cuerpo son fibras coloridas semejantes a las que encuentran en los billetes de dólar hechos en papel. Las muestras fibrosas procedentes del organismo infestado están compuestas de polietileno de alta densidad de origen artificial. Estos patógenos están siendo diseñados en laboratorio de bioingeniería, hechos de múltiples componentes, ya que el material mutado puede reproducir y emitir de manera intermitente un lote identificable muy parecido al original.

Cuando las nuevas formas de vida o las enfermedades de diseño de tecnología de autorreplicación se crean en laboratorio por medio de los procedimientos de empalme génico, mutación, bioingeniería o nanotecnología, los componentes de estas mezclas pueden autorreproducirse con resultados variables. A veces, los ‘especímenes’ de morgellón son idénticos a los componentes originales utilizados para su expresión biológica antes del proceso de mutación.

El primer elemento de nanotecnología es una matriz que contiene cristales. Las protuberancias en las cortezas de silicona son nanocolumnas y nanotubos, dispuestos en conjuntos de nanofibras. La proyección se desarrolla bajo la piel, en la silicona. Entonces los componentes químicos nano autoensamblables se desarrollan en el interior prácticamente sin defectos; nanocables recubiertos de silicio cristalino y nanoesferas de sílice que pueden nanoaglomerarse en configuraciones con forma de cable impregnadas de nanoesferas de silicio cristalino que se extienden hasta producir manojos de nanocables de sílice y matrices con aspecto de cepillo.

Aparte de las fibras, los agentes nanopatógenos que aparecen en los seres vivos aparentan la forma de un hongo diseñado artificialmente como una forma patógena para tomar el control de las funciones biológicas. Estos elementos son muy resistentes y ¿acaso son inteligentes?

La perfecta geometría de las nuevas células lleva a pensar en un diseño artificial, y también indica firmemente la probabilidad que haya una transferencia genética o una manipulación en el proceso. El cuerpo humano actual está lidiando continuamente con desafíos sintético-químicos que nunca se encuentran en un mundo natural. Una vez que se haya conseguido el control tecnológico de los seres vivos, la selección se podrá aplicar fácilmente. Unos grupos podrán ser mejorados y otros degradados y extintos.


Medicina farmacéutica o la temible industria de la salud: crea la enfermedad, vende la cura.

´Acaso va a ser distinta en esencia una gota de agua de lluvia del vasto océano en el que cae y se desvanece´. Mahabharata.

A menos que se legisle sobre la libertad médica en la Constitución, llegará el momento en que la medicina se organice en una dictadura encubierta para restringir el arte de curar a una clase de hombres y negar a los demás los privilegios iguales de la ciencia médica.

Los princípios claves tras el negocio de la complejo industrial-farmacéutico son: los productos deben ser patentables según las leyes de propiedad intelectual y los tratados de libre comercio, no deben abordar las causas de la enfermedad, y deben tener um potencial enviciante.

La enfermedad iatrogénica clínica comprende todos esos estados clínicos en los cuales los remedios, los médicos o los hospitales son los agentes patógenos o ´enfermantes´. El dolor y la invalidez provocados por el médico han sido siempre parte del ejercicio profesional. La dureza, la negligencia y la cabal incompetencia de los profesionales son formas milenarias de su mal ejercicio. Con la transformación del médico de un artesano que ejerce una habilidad en individuos a quienes conoce personalmente, en un técnico que aplica normas científicas a toda clase de pacientes, el mal ejercicio profesional adquirió un rango anónimo, casi respetable. Cabe preguntarse entonces ¿el médico posmoderno e hiper especializado tiene una visión correcta de lo que ocurre? ¿La medicina con todos sus avances tecnológicos sirve apenas para quien puede pagar muy bien por dichos servicios? Lo cierto es que una proporción creciente de la nueva carga de enfermedades de los últimos veinte y cinco años es en sí misma el resultado de la intervención médica en favor de personas que están enfermas o podrían enfermar, o sea son de origen médico o iatrogénico.

En gran medida la asistencia clínica contemporánea es incidental a la cura de la enfermedad, pero el daño causado por la medicina a la salud de individuos y poblaciones resulta muy significativo. Estos hechos son obvios, están bien documentados y son objeto de una fuerte represión mediática. La asistencia médica fútil pero inocua es el menor de los daños que una empresa médica infringe a la sociedad contemporánea. El dolor, las disfunciones, las incapacidades y la angustia resultantes de la intervención médica técnica rivalizan actualmente con la morbilidad debida a los accidentes del tráfico y de la industria, e incluso a las actividades relacionadas con la guerra, y hacen del impacto de la medicina una de las epidemias de más rápida expansión de nuestro tiempo. Sólo la malnutrición lesiona a más gente que la enfermedad iatrogénica en sus diversas manifestaciones.

La enfermedad iatrogénica incluye sólo las enfermedades que no se habrían producido si no se hubiesen aplicado tratamientos ortodoxos y profesionalmente recomendados. Esta plétora de efectos secundarios terapéuticos tiene el nombre de iatrogénesis clínica, son tan antiguos como la medicina misma y siempre han sido objeto de estudios médicos. Todo resulta potencialmente tóxico, pero sus efectos secundarios no deseados han aumentado con su poder y la difusión de su empleo. El tratamiento médico de enfermedades inexistentes produce con una frecuencia cada vez mayor no-enfermedades incapacitantes. En un hospital tecnológico complejo, la negligencia pasa a ser un error humano aleatorio, la actitud comercial se convierte en ´desapego científico´ y la incompetencia se transforma en ´falta de equipo especializado´.

La despersonalización del diagnóstico y la terapéutica hace que el ejercicio profesional impropio deje de ser un problema ético y se convierta en problema técnico. El paciente en las garras de la medicina contemporánea es sólo un ejemplo de la humanidad atrapada en sus técnicas perniciosas y se produce cuando la gente acepta la manipulación de la salud planeada a partir de un modelo mecánico, cuando se conspira con la intención de producir algo llamado ´mejor salud´ como si fuera un artículo de consumo. Esto inevitablemente da por resultado el mantenimiento manipulado de la vida en altos niveles de enfermedad subletal.

La iatrogénesis ha llegado a ser médicamente irreversible, un rasgo inherente a la empresa médica. Los indeseables subproductos fisiológicos, sociales y psicológicos del progreso diagnóstico y terapéutico se han vuelto resistentes a los remedios médicos. Nuevos artefactos, procedimientos y formas de organización, concebidos como remedios para la iatrogénesis clínica y social, tienden ellos mismos a volverse agentes patógenos que contribuyen a la nueva epidemia.

Se hizo creer al mundo que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida –Sida- lo provoca un retrovirus letal que se transmite bien por contacto sexual, transfusiones de sangre o abuso de drogas intravenosas. Una industria farmacéutica y tecnológica altamente rentable que también estigmatizó al colesterol, el continente africano y a los homosexuales. Un negocio multibillonario basado en el consumo masivo de medicamentos y costosas aplicaciones diagnósticas de tecnología de punta, que ha cooptado a prácticamente la totalidad de los médicos de la escuela ortodoxa, mediante tácticas de disuasión publicitaria antiéticas.

¿Por qué surge este nuevo paradigma de necesidad a fin de hacer de los virus principales responsables de las más graves y letales dolencias humanas? Por intereses político financieros de las corporaciones del consumo masivo, que a través del capital controlan los poderes ejecutivo y legislativo[16].

El grupo de intereses de la ´industria de salud´ desembolsó durante el año 2008 más que cualquier otro sector económico por cabildeo político en los Estados Unidos. Su ´inversión´ de 478.5 millones de dólares les garantizó por tercer año consecutivo el primer lugar, por encima del sector financiero, aseguradoras y bienes raíces, que gastó 453.5 millones de dólares en sus actividades de cabildeo. La industria de productos farmacéuticos contribuyó con 230.9 millones de dólares, elevando su total para los últimos 11 años por encima de 1.600 millones de dólares.

Al inicio de la década de 1970, el aumento en la tasa de enfermedades cancerosas se disparó en la sociedades desarrolladas, aunque claramente asociado a la contaminación medio ambiental químico-radioactiva, la idea era desviar la atención hacia otro lado. Fue entonces cuando enormes sumas de dinero gubernamental se canalizaron hacia la investigación de los virus, y específicamente de los retrovirus y su inconsistente base teórica de acción patogénica. En concreto, ni se demostró que los virus fueran la causa del cáncer, ni tampoco se encontró una cura o se detuvo su imparable incremento, pero si se logró el objetivo estratégico de mantener tal modelo productivo de rendimiento máximo.

Los Centros de Control de Enfermedades –Centres for Disease Control- de los Estados Unidos, cuyo origen militar data del siglo XIX, son el estamento público decisorio en todo lo que tenga que ver con cuestiones sanitarias a nivel mundial, y esto muy encima de la Organización Mundial de la Salud –OMS-, donde imponen agentes propios en los principales cargos directivos, condujeron la cuestión viral hasta obtener su propósito de gobierno.

Los Centros de Control de Enfermedades –CDC- cuentan con una división secreta, el Servicio de Inteligencia de Epidemias –EIS-, capaz de diseñar pandemias, encubrir y operar al más alto nivel a nombre del complejo médico-industrial. El miedo del Sida les sirve para vender con increíble lucro exámenes inespecíficos y tratamientos tóxicos, controlar la inmigración y eliminar mediante una eugenesia silenciosa y sistemática a sectores indeseables de la población, como los pobres, las razas `inferiores`, los drogodependientes y homosexuales.

A enero de 2010 estaríamos frente al primer golpe sanitario de la prolífica historia política de la humanidad. Su escenario, Ucrania, un país que cuando formaba parte de la Unión Soviética sufrió en abril de 1986 uno de los mayores accidentes nucleares conocidos en su tipo en el reactor 4 de la central de nuclear Chernobyl, ubicada a 100 kilómetros de la capital Kiev. Significó la expulsión al ambiente exterior de 8 toneladas de combustible radiactivo entre los que había radioisótopos de yodo I131 y de cesio, que tienen un periodo de desintegración promedio de treinta años.

En el mes de agosto de 2009, el microbiologista israelí Joseph Moshe, agente de los servicios secretos y experto de guerra bacteriológica del Mossad, comunicó en el programa de radio del médico A. True Ott, de la ciudad de Los Angeles, que Baxter International Ukraine Lab estaba preparando para el otoño un ataque con armas biológicas sobre el país. El doctor Moshe tuvo una reunión con fiscales generales norteamericanos a los que entregó pruebas de lo que afirmaba. Horas después fue arrestado por el grupo táctico especial LAPD SWAT, y deportado a Israel.

Joseph Moshe afirmó que una cepa H1N1 del virus de diseño ´California´ iba a ser dispersado sobre Ucrania. Entre el 29 y 31 de octubre de 2009 miles de personas fueron testigos del sobrevuelo de avionetas que fumigaron el oeste de Ucrania, en concreto la ciudades de Ternopil, Lviv, Lutsk e Ivano-Frankivsk. Casi de inmediato aparecieron los primeros casos de una variante fulminante de neumonía hemorrágica que provoca la muerte de los afectados en menos de 48 horas. El gobierno de Ucrania negó haber autorizado cualquier aspersión aérea sobre ciudades ucranianas. Pero el 30 de octubre fueron cerradas todas las escuelas y se prohibieron los actos y reuniones públicas. Los médicos describen la enfermedad como una “peste neumónica” o como algún tipo de fiebre hemorrágica.

Expertos de la OMS habrían obtenido muestras y secuenciado la enfermedad pero no han publicado ningún dato al respecto, y tampoco pidieron la cuarentena en Ucrania. Los medicos reportan que la temperatura interna de los pulmones alcanza los 55 grados Celsius. Patológicamente, el tejido pulmonar sufre una hemorragia destructora masiva y presenta un aspecto negruzco muy característico.

La propagación de la enfermedad llegó a ser de 200.000 casos por día y al parecer afectó a 1.300.000 personas, de las cuales habrían fallecido más de 3.000. También hubo 60.000 personas hospitalizadas, la mayoría en estado grave. La enfermedad tiene una alta tasa de transmisión y al parecer requiere poco material genético para lograrlo. Su serotipo no se asemeja al del virus de la gripe porcina H1N1. Ataca en particular a adultos jóvenes. Desde mediados de noviembre de 2009 la enfermedad se habría propagado hacia la vecina Polonia -donde habrían 250.000 personas afectadas-, Hungría y Bielorrusia.

El 13 de diciembre de 2009, los especialistas ucranianos identificaron al virus Bukyvyna, sin encontrar a la fecha ningún tratamiento específico efectivo contra la dolencia. El virus Bukyvyna es extremadamente tóxico y capaz de penetrar a través de la vías respiratorias y de la mucosa ocular. Por su parte, las autoridades ucranianas mantuvieron un sospechoso silencio oficial, e incluso prohibieron al personal sanitario hablar o hacer declaraciones sobre esta plaga neumónica. Los grandes medios corporativos de información ignoraron por completo el suceso.

Aunque un siniestro componente político se devela de inmediato. El entonces presidente de Ucrania, Victor Yushchenko, a las puertas de una elección que de seguro perdería el 17 de enero de 2010, literalmente dijo en una carta al Fiscal General de Ucrania fechada el 4 de noviembre de 2009 que `la democracia en el país sea reemplazada por un mando militar y una comisión inter departamental al mando de la OMS y de las Naciones Unidas`. En dicha misiva también se acusa de negligencia y corrupción al Inspector Sanitario de Kiev y sus empleados.

La respuesta a estas declaraciones fue un comunicado de los médicos y especialistas ucranianos donde denunciaron el carácter diseñado de la pandemia gripal y apuntaban directamente al presidente Victor Yushchenko y a sus agentes como los culpables del ataque biológico con la intención explícita de retener el poder.

Fuentes médicas afirman que muchos de los muertos y enfermos severos fueron vacunados, desarrollando la enfermedad a las dos o tres semanas, e infectando además a sus familiares y allegados. Aproximadamente 200.000 personas se habrían vacunado en Ucrania contra la gripe estacional o contra la gripe porcina A H1N1.

Pero ¿por qué el virus `California` –H1N1- apareció solo en Ucrania Occidental? ¿De dónde provienen estos virus `inteligentes` que no necesitan cruzar fronteras? ¿Por qué la pandemia se intensificó a medida que avanzaba la campaña electoral? Las respuestas a estas preguntas no han de buscarse en el ámbito sanitario, sino en la esfera política. No hay ninguna explicación epidemiológica o virológica posible. Más allá de una duda razonable la aparición inexplicable del virus `California` indica que el brote de la pandemia en este territorio específico fue debido a actividades planificadas y organizadas para provocar un genocidio. Una forma irracional de mantener el poder político a costa de la vida de personas inocentes.

Finalmente las elecciones se celebraron como estaba previsto, Victor Yushchenko apenas lanzó el 5% de los votos y perdió la presidencia para el candidato opositor Viktor Yanukovich, quien derrotó en segunda ronda a la candidata oficialista Yulia Timoshenko. De inmediato, el bloque de la entonces primera ministra ucraniana intentó sin suerte impugnar los resultados de la elecciones. Los observadores internacionales avalaron la victoria opositora. Yanukóvich asumió la presidencia de Ucrania el 25 de febrero de 2010.

`Tuvimos que crear un fantasma y luego un caballero blanco entrando para salvar la situación`, afirmó Taras Berezovets, asesor de campaña del partido BYuT de Yulia Tymoshenko. Quien entró en acción organizando el despacho de la droga antiviral Tamiflu  luego de  una conferencia de prensa en el aeropuerto de Kiev en las primeras horas del 2 de noviembre de 2009. Puso en cuarentena a nueve regiones del país, cerró todas las escuelas y universidades, y solicitó al presidente millones en fondos de emergencia para luchar contra lo que el gobierno ucraniano decía ser la `plaga del siglo XXI`. Incidentalmente, también prohibió todas las reuniones masivas y políticas, sólo después que la primera ministro y principal candidata oficialista tuviera la suya.

Todo conduce a creer que los casos fatales de Ucrania son una nueva cepa del virus H1N1 que tiene una mutación RBD D225G. Se informa que el virus es una mezcla de H1N1 y parainfluenza, que ocasiona fallas cardiopulmonares y la destrucción total de los pulmones. Luego de que la farmacéutica Baxter enviara material vivo de la gripe aviar a un laboratorio en Ucrania existe la sospecha que Baxter sea parte de un brote planificado y cuidadosamente orquestado que dio origen a una bioarma en Ucrania. Es parte del plan de las grandes farmacéuticas crear una amenaza exagerada para aumentar las ventas de vacunas y antivirales. Además la OMS y CDC desean desviar la atención de un repunte epidémico mundial de tuberculosis, y para ello concentran la atención en los brotes de gripe. En efecto, recientemente la OMS modificó sus categorías de causas de muerte para incluir a los fallecidos por influenza en el mismo grupo que las muertes por tuberculosis y otras enfermedades pulmonares.

Al parecer en Ucrania se diseñó primero un colapso económico como una operación mayor, y también un plan de liberación masiva de agentes biológicos y material de pandemias, en el intento de justificar la implementación de un orden militar, con inmunizaciones forzosas para inocular una vacuna no probada como idónea, implementar cuarentenas perentorias y expandir el pánico entre la población.

Ninguna de las vacunas contra la gripe porcina A, o A-H1N1, obtuvieron resultados fiables en pruebas clínicas, ni hay detalles de sus componentes y peor información acerca de los efectos secundarios. La secretaria de salud de los Estados Unidos, Katleen Sebelius, firmó en 2010 un decreto dándole completa inmunidad jurídica a los fabricantes de vacunas contra la gripe A-H1N1 en caso de demandas por parte de víctimas de las vacunas, ya sea por efectos secundarios indeseables, o por causar la muerte. La señora Bachelot, ministra de Salud de Francia, a inicios de febrero 2009 pidió a un grupo de legisladores constitucionalistas un memorando sobre un plan general de vacunación impuesto y forzoso, con la pregunta ¿es ilegal e inconstitucional? A lo que los expertos invocaron que en una situación excepcional o en estado de urgencia sanitaria justificaba ampliamente suprimir todas las libertades individuales. Por qué casualidad el presidente Nicolás Sarkozy tuvo la intuición de firmar un contrato de inversión de 100 millones de euros, el 9 de marzo del año 2009, para construir una fábrica de vacunas antigripales, nada menos que en México, en donde surgió la pandemia.

La gripe estacional infecta a 1.000 millones de personas alrededor del mundo y mata anualmente entre 250.000 y un millón de pacientes, o sea a un promedio de más de 1.000 muertes diarias, según cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud. Los medios de prensa del mundo repiten diariamente que el virus de la gripe A-H1N1 va a provocar una hecatombe de víctimas, cuando los hechos demuestran que es una simple gripe, menos grave que la influenza estacional ordinaria, y que sólo se ha relacionado con 2.000 muertes en todo el mundo durante los 5 primeros meses del año 2010. La gripe estacional habrá matado a 200.000 en el mismo lapso de tiempo. A pesar de estas cifras insignificantes de morbilidad y mortalidad, desde junio del año 2009, la mayoría de los países pasaron encargos gigantescos que suman cientos de miles de dosis de vacunas. Francia encargó 94 millones de dosis, Bélgica 12.6 millones de dosis, Suiza 13 millones, Estados Unidos 195 millones, Canadá 50.4 millones. Leyes de excepción han sido votadas en la mayoría de los países, sin que se sepa su contenido.

El ejército norteamericano se entrenó a poner retenes, colocar brazaletes de identificación con chips RFID a las personas que acepten vacunarse, y detener a los que se niegen para su respectiva cuarentena en campos de aislamiento forzado. No se dice que en los últimos cuarenta años la vacuna contra las diferentes cepas y variantes de gripe, jamás ha tenido un impacto positivo en la incidencia de la enfermedad, muy al contrario, un estudio internacional demostró que los vacunados se infectan de gripe más a menudo que los no vacunados. Se autoriza a añadir en la inminente vacuna contra la gripe A-H1N1, un adyuvante como el escualeno en una proporción un millón de veces superior al permitido, cuando la Cámara de Representantes lo había específicamente reconocido como el responsable del síndrome de la primera guerra del Golfo en 1990, dolencia que afectó a 180.000 soldados, o el 25% del total de la tropa ´inmunizada´ contra el ántrax. Para el tratamiento clínico de la gripe se presenta al Tamiflu como un antiviral eficaz, cuando todas las campañas de uso de este producto se revelaron ineficaces, y además se sospecha que dicho medicamento provoca numerosos desórdenes psicológicos y neurológicos en pacientes hasta 18 años de edad.

En 1981 se detectó en Estados Unidos un aumento repentino de los casos de un tipo de neumonía poco común por Pneumocystis carinni, dolencia que en general afecta a pacientes con las defensas naturales inefectivas o bajo inmunosupresión, todos ellos con un conteo de los llamados linfócitos T CD4 muy bajos, la mayoría varones jóvenes y homosexuales. Fue cuando se empezó a hablar del Síndrome de la Inmunodefiencia adquirida, Sida. Ya entonces quedaba claro que es una enfermedad que se manifiesta en personas con su sistema inmunológico deprimido.

La asociación de la dolencia con la homosexualidad fue tan notable que en sus inicios se la denominó Grid, en inglés gay related inmuno deficency, o inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad masculina. Incluso en la actualidad los homosexuales siguen siendo culpados por la propagación del Sida entre la población. La idea más arraigada es que el VIH Sida proviene de un virus de mono africano que se transmite sexualmente y puede ser tratado con drogas nocivas. Pero la verdad es que la pandemia del Sida ha sido fabricada por el Complejo Médico Industrial y ha proliferado gracias a la acción de los gobiernos.

El Sida es el peor estado de deterioro que el ser humano pueda tolerar, ya que compromete múltiples sistemas orgánicos, pero en especial el sistema inmunológico y sus correlativos. El Sida no es como se afirma una enfermedad infecciosa producida o provocada por un retrovirus llamado VIH, acrónimo para el virus de la inmunodeficiencia humana. El Sida es una enfermedad de origen tóxico y nutricional no contagiosa causada por envenamiento crónico con agentes químicos, físicos, electromagnéticos, biológicos y psico-neurológicos, directamente relacionada al estilo de vida de las personas en riesgo y sobre todo a la pobreza, en cuyo caso se habla de Sina, o Síndrome de Inmundeficienca Nutricional Adquirido.

Los nuevos avances en biotecnología, biología molecular e ingeniería genética recombinante fueron rápidamente militarizados. La pandemia del Sida comenzó como resultado directo de experimentos genéticos para aplicación militar. En el año 1969, el Departamento de Defensa solicitó a los laboratorios de guerra del Pentágono, un virus que pudiera destruir la respuesta inmune de los seres humanos. Este germen de ingeniería genética o ´agente biológico sintético´ tendría que ser muy diferente a cualquier microorganismo conocido. Entendido así el Virus de la Inmunodeficiencia Humana -VIH-, sería en realidad un germen de cepas genéticamente modificas surgido de la experimentación para la guerra biológica, y diseñado específicamente como un arma de destrucción masiva.

Los Estados Unidos tienen el mayor arsenal de armas químicas y biológicas del mundo, lo suficiente para despoblar por completo el planeta varias veces. Funcionarios del gobierno, compañías farmacéuticas, organismos internacionales y científicos de renombre aseguran que la guerra biológica es una alternativa para la guerras convencional y nuclear. Mucho más baratas de producir, las armas biológicas tienen la ventaja de matar la vida sin destruir la propiedad.

Durante décadas la despoblación del llamado Tercer Mundo ha sido la más alta prioridad de largo plazo en la política exterior de Estados Unidos. Clasificada como secreta la ´Reducción de la tasa de población de estos Estados es una cuestión vital de seguridad nacional para los Estados Unidos´. Del memorando de Seguridad Nacional, escrito por Henry Kissinger, en 1969.

´Hay que tomar medidas draconianas de reducción demográfica en contra de la voluntad de las poblaciones. La reducción de la tasa de natalidad ha demostrado ser imposible o insuficiente. Así pues debe haber un aumento de la tasa de mortalidad. ¿Cómo? Por medios naturales. El hambre y la enfermedad. La vacunación permite la selección de las poblaciones a ser diezmadas. Facilita el genocidio de destino. Permite matar a las personas de cierta raza, a un determinado grupo en un determinado país. Y dejar a otros sin tocar. En el nombre de la salud y el bienestar, por supuesto´. Robert McNamara, ex Presidente del Banco Mundial y ex secretario de Estado de los Estados Unidos.

El Instituto Nacional de Salud Especial del Programa de Virus del Cáncer, The National Institute of Health’s Special Virus Cancer Program -SVCP-, diseñado para estudiar las leucemias y linfomas inducidos por virus y retrovirus, era parte de un esquema federal clasificado, que conecta Fort Detrick, la unidad de guerra biológica del Ejército de Estados Unidos, y el Instituto Nacional del Cáncer. En 1971, los laboratorios de guerra biológica del Ejército se convertirían en centros para la investigación del cáncer. Como parte de la llamada guerra contra el cáncer, la unidad militar de guerra biológica fue retitulada como Frederick Cancer Research Center, y Litton Bionetics fue nombrada la principal contratista militar del proyecto.

La tarea objetivo de los conjuntamente interconectados Instituto Nacional del Cáncer -National Cancer Institute- y el Centro Frederick de Investigación del Cáncer, fue ´la producción a gran escala de sustancias que causan cáncer u oncogénicos, y de virus sospechosos de ser oncogénicos, para satisfacer las necesidades de investigación sobre una base continua´. Se prestó especial atención a los virus de primates y a la propagación exitosa de grandes cantidades de virus oncogénicos, animales o humanos que puedan causar cáncer, mediante un suministro constante de animales de experimentación -monos, chimpancés, ratones y gatos-, por lo que se establecieron múltiples colonias de cría para el Instituto Nacional de Salud Especial del Programa de Virus del Cáncer -SVCP-.

Al mismo tiempo ensayos de vacunaciones masivas de múltiples componentes estaban en marcha en el África Central y Occidental. Esta mezcla de virus se llama ´redistribución´, y es un acto deliberado de crear virus pandémicos. Programas de inmunización con el apoyo de la Agencia Internacional de Desarrollo -USAID-, los Centros de Control de Enfermedades, la Organización Mundial de la Salud y la farmacéutica Merck, Sharp & Dohme, probando por primera vez varias vacunas combinadas contra sarampión, la viruela, la hepatitis y otras virosis. Cabe anotar que George W. Merck, de quien toma el nombre esta farmacéutica, fue nombrado por el presidente Franklin D. Roosevelt, durante la segunda guerra mundial, Director del Servicio de Investigación Guerra encargado de supervisar la industria de armas biológicas de los Estados Unidos.

A medida que el Instituto Nacional de Salud Especial del Programa de Virus del Cáncer -SVCP- llegaba a su final, miles de homosexuales de sexo masculino se inscribieron como conejillos de indias voluntarios en experimentos patrocinados por el gobierno federal a través de las farmacéuticas Abbott Laboratories y Merck, Sharp & Dohme, para desarrollar una vacuna contra la hepatitis B, en Nueva York, Chicago, Denver, San Luis, Los Ángeles y San Francisco. Ciudades que pronto se convertirían en los epicentros principales de la nueva epidemia relacionada con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, Sida. En junio de 1981, la epidemia del Sida se convirtió en ´oficial´. Esto no significa que el gobierno de Estados Unidos creó el VIH Sida, sino que consideró factible crear un virus como el VIH Sida ya en el año 1969, o una forma superior de matar.

Las hipótesis políticamente correctas sobre el origen del Virus de la Inmunodeficiencia Humana -VIH-, se remontan a la experimentación con retrovirus animales como causas del cáncer en la década de los años 1960 y 1970, evidencia que se vincula a la introducción del VIH en comunidades homosexuales y afroamericanas estadounidenses, a través de experimentos con vacunas para prevenir la hepatitis B y programas similares a finales de la década de 1970; y teorías que afirman que el VIH se originó por un ´salto de especies´ de una zoonosis en los chimpancés de la selva tropical africana a la población humana nativa, alrededor de 1930 e incluso antes.

En una desacreditada ofensiva mediática de los científicos del gobierno de Estados Unidos, en 1999 se presentó un bizarro ´árbol genealógico´ filogenético ancestral de virus de los primates, para probar que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana -VIH- era el descendiente genético de un virus de chimpancé de la selva africana. Entre la población afroamericana es común creer que el VIH es un virus producido por ingeniería genética para acabar con su raza, un arma biológica etno-específica.

La teoría del origen africano del Sida, que se desarrolló en los monos nativos y que contaminó al ser humano, ha sido abandonada por la mayoría de los investigadores. Todas las variedades conocidas de SIV -Virus de Inmunodeficiencia Simia- son estructuralmente tan disímiles con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana -VIH- que un origen común está fuera de cuestión. En el proceso de decodificación comparada de la estructura genética por biología molecular de los virus de los monos africanos y del Virus de la Inmunodeficiencia Humana -VIH-, se determinó que las secuencias genéticas de los dos virus difieren en más del 50%, lo que indica que no existe ninguna relación genética entre el virus del mono y el VIH. Pero por donde sea un ´monkey business´ o negocio del mono que resulto muy lucrativo.

Los medios de comunicación dominantes persisten en promover historias poco probables sobre el origen del Sida, evitando siempre la discusión de la hipótesis que el VIH surgió de un laboratorio como agente diseñado para la guerra biológica, que no se ha probado sea capaz de infectar a los seres humanos y siempre señalando al África como el origen de la pandemia.

Los principales grupos de riesgo para contraer Sida son homosexuales, bisexuales, prostitutas, alcohólicos, drogodependientes, hemofílicos, receptores de sangre y hemoderivados, y los pobres en particular; de común todos ellos tienen una inmunodepresión por intoxicación químico ambiental, que hace al organismo afectado sobre producir anticuerpos que se detectan en la llamadas pruebas de laboratorio para el Sida.

Nunca antes la humanidad ha estado expuesta a tal cantidad de agentes tóxicos de tan variado origen como a partir de la década de 1950 y eso en esencia es la causa del Síndrome de Inmunodefiencia Adquirida.

El Sida es un síndrome multifactorial causado por el abuso de drogas, la desnutrición, el alcoholismo, los medicamentos tóxicos, los químicos organoclorados, los pesticidas y la misma devastación psicológica inducida por el diagnóstico seropositivo al VIH; al igual que la mayoría de los cánceres que son originados por la amplia variedad de sustancias químicas tóxicas que los gobiernos permiten en los alimentos, las medicinas y los productos industriales que abundan en el medio ambiente.

Entre los mitos urbanos atribuidos al Sida tal vez el más importante es el de ser una enfermedad viral grave muy contagiosa y de transmisión sexual. Pero no hay ninguna prueba científica que así lo corrobore. En realidad el Sida es producto elaborado por las sociedades con alta demanda de bienes y servicios, que han acabado por alterar los padrones fisiológicos y mentales de las poblaciones expuestas a semejante concentración de agentes ambientales potencialmente venenosos. El hecho de una persona dar seropositivo a una exámen de laboratorio para el Sida no significa otra cosa que tener determinados anticuerpos[17] que reaccionan a una prueba de laboratorio no específica que identifica y valora tales anticuerpos, pero en cualquier caso no son prueba alguna de la presencia del VIH en la sangre del paciente.

El Sida también es el resultado de la quimioterapia farmacéutica masiva.  A partir de la década de los años 1980, empezaron a aparecer las graves consecuencias físicas y mentales del uso crónico de sulfonamidas, sustancias usadas en medicamentos quimioterápicos preventivos, en especial contra infecciones respiratorias y urinarias, muy frecuentes entre la comunidad homosexual masculina de costumbres sexuales promiscuas.

Las mitocondrias celulares están integradas como organelos de enlace que relacionan la actividad bacteriana y el sistema tisular humano, siendo los pulmones celulares de la cadena respiratoria del trifosfato de adenosina -ATP-, molécula energética fundamental de la vida orgánica. Las mitocondrias afectadas por las sulfonamidas sufren mutaciones en su ADN, que no tiene los mecanismos de autoreparación de los que sí dispone el ADN nuclear, mutaciones que se transmiten directamente de la madre gestante al feto, pues el ADN mitocondrial no proviene, como el nuclear, de ambos padres por vía sexual, sino que es exclusivamente materno.

Las pruebas de laboratorio para identificar el  supuesto virus sospechoso de producir el Sida son tres: Elisa, Western Blood y Carga Viral. El Elisa en una técnica inmunoenzimática e inespecífica para detección de anticuerpos patentada por la farmacéutica Abbott, que como el mismo fabricante advierte en cada set de ensayo que comercializa, no sirve para efectuar el diagnóstico laboratorial del Sida. En julio del año  1999 Abbott, entre otras denuncias al respecto, fue multada por el gobierno norteamericano en 100 millones de dólares a causa del fraude de las pruebas Elisa para Sida.

El Western Blood en cambio es una técnica de confirmación inespecífica e inestable para anticuerpos, utiliza un sistemas de bandas que contiene secciones de fragmentos de antígenos proteicos del VIH con la cuales reaccionan los anticuerpos del suero estudiado. Es importante notar que ninguna de las proteínas usadas en las pruebas de anticuerpos VIH son específicas del VIH, y que ninguno de los antígenos que se dice son específicos al VIH se encuentran solamente en personas que resultan VIH positivos. De hecho, muchos pacientes diagnosticados VIH positivos no tienen estos antígenos VIH en su sangre. La prueba de Carga Viral[18], de reacción en cadena de la polimerasa –PCR-, se basa en la copia de fragmentos de ácidos nucleicos que parecen el virus, y que como en los casos anteriores, el laboratorio fabricante Roche, también advierte no ser específica para el VIH. Las tres pruebas apenas determinan la carga tóxico ambiental de los afectados con anticuerpos poliespecíficos para la gran cantidad de antígenos a los que han estado expuestos.

Los llamados examen del VIH reaccionan dando positivo ante más de 70 patologías -hemofilia, hepatitis, tuberculosis, gripe o malaria entre las más comunes- o en situaciones como embarazo de varios hijos, sexo anal receptivo, transfusiones sanguíneas periódicas, transplantes, o ser vacunado de hepatitis, gripe, tétano, entre otras, que no tienen nada que ver con el VIH, en lo que se llama reacciones cruzadas.

La mayoría de personas que dan positivo a los exámenes del VIH se encuentran en una situación de un tipo u otro de estrés crónico tóxico ya sea por drogas, metadona, popper[19]; medicamentos de síntesis química; proteínas extrañas que acompañan al Factor VIII administrado a los hemofílicos; estrés psicoemotivo; infeccioso –por ejemplo repetidas infecciones con enfermedades de transmisión sexual-; nutritivo; hábitos de vida insanos; mala nutrición; pobreza. En definitiva, los exámenes de laboratorio para diagnosticar el VIH como el causante del Sida no son fiables ni específicos, hasta el colmo de que toda interpretación de sus resultados es en extremo subjetiva.

Aún se debe determinar si el VIH puede de hecho tener efectos selectivos inmunológicos sobre la infección, es decir que afecta más a la función de las células T en comparación con la función de la células B. Y también la posibilidad de definir si la misma respuesta inmune a los virus en general se ve genéticamente afectada de forma más o menos selectiva por la acción antiviral de las células linfáticas. Las células T y sus tres subtipos básicos son glóbulos blancos que participan en una variedad de reacciones inmunes directas. En cambio las células B combaten la infección principalmente al producir anticuerpos específicos.

Epidemiológicamente, el Sida no cumple ningún requisito para ser considerada como una enfermedad infecciosa. Hay un sinnúmero de personas que son seropositivas al HIV y nunca desarrollan el Sida. Al mismo tiempo, hay un gran cantidad de pacientes, al menos seis mil reportados, que murieron de Sida pero siempre fueron seronegativos al VIH. A este grupo de fallecidos se les diagnosticó arbitraria y oficialmente una Linfocitopenia diopática de células T, en un claro montaje nosológico anticientífico que busca justificar la apreciación equivocada pero dada por cierta que la humanidad tiene acerca del Sida.

En estudios de pruebas cruzadas que rastrean las formas de contagio entre parejas, se determinó que antes de hacer el diagnóstico laboratorial de Sida había una inmunodepresión, es decir, el efecto antecedía a la causa, algo imposible para una enfermedad infecciosa.

El VIH es un germen muy singular que incorpora elementos que hacen que un subtipo de glóbulos blancos normales llamados linfócitos T4 o adyuvantes de las células con receptores de membrana Cd4, repliquen más virus a través de un proceso antinatural exclusivo. Uno de los principales componentes teóricos del VIH es una cadena única de material genético, una hebra de ácido ribonucléico o ARN, cuyo código genético se dirige a producir una cadena similar de ácidos nucleicos llamados ácidos desoxirribonucleicos, el ADN, que es el código genético de todas las células para reproducirse con normalidad. El ADN dirige la fabricación de todas las nuevas proteínas y de otros componentes de la célula, incluyendo el ARN.

En el caso de una infección por retrovirus ARN esta dirección natural sería comandada a actuar en sentido inverso. En este supuesto caso el ARN viral dirige la fabricación de un ADN extraño mortal, y entonces las órdenes de la maquinaria reproductiva de la célula generarían más virus en lugar de nuevas células sanas. Este cambio en el control de la reproducción se lograría en parte porque el ARN y el ADN son muy similares. La única diferencia entre ellos supone la sustitución de una molécula de azúcar relacionada, denominada uracilo en el ARN, por otra llamada timina en el ADN.

Los virus del Sida tendrían un atractivo especial para los linfocitos T4, células sanguíneas especializadas que poseen receptores de membrana Cd4, que sirven para detectar y ayudar a destruir antígenos extraños, a través del complejo sistema inmunológico de defensa. Estos receptores Cd4 se unirían a una parte de la envoltura externa del VIH que se conoce antígeno gp120, que permite la interacción del virus del Sida al trasportarlo a través de la membrana exterior de protección de los linfocitos T4, y una vez dentro de la célula, la envoltura viral se abriría liberando un tipo único y especial de ARN en la célula humana, la transcriptasa inversa, enzima así llamada porque revierte el proceso de copiado del ADN al ARN, un código específico para producir un nuevo ADN de cadena proviral, que se conoce técnicamente como la ARN polimerasa dependiente de ADN.

Entonces se ordenaría a la célula linfática a producir una secuencia de genes de ADN de los virus ARN en plantilla, exactamente lo contrario a lo que ocurre en las células normales no infectadas. Este provirus de ADN ingresaría al núcleo de la célula donde se mantienen los materiales genéticos. Ahí el provirus se insertaría en la secuencia del gen anfitrión normal a través del trabajo de otra enzima única conocida como endonucleasa viral, que funciona para abrir la hebra de ADN de la célula normal, permitiendo que el provirus recién formado se inserte, y luego durante el funcionamiento normal de la célula, el provirus diriga a las proteínas virales anómalas que se reproducen formando nuevos virus. Esta en resumen la teoría de Robert Gallo para explicar la acción de los retrovirus en el cuerpo humano.

Los mecanismos a cargo de la síntesis de proteínas y aminoácidos por los linfocitos T que requieren el fallo del sistema inmunológico y las enzimas específicas que se necesitan para producir tales efectos, junto con una mutación del cambio de pares de bases en los genes de los glóbulos blancos que degraden el ADN, para provocar un fracaso completo del sistema inmunológico, identifican a la ARN polimerasa dependiente de ADN como supuesta responsable.

Se sabe que los hemofílicos tienen una inmunodepresión latente severa, entre otras causas por necesitar transfusiones de sangre periódicas, elemento extraño de por si muy tóxico, y también porque requieren el factor VIII para la coagulación sanguínea, en aquel entonces no purificado, a diferencia del que se les suministra actualmente. Este sólo hecho ha permitido bajar la incidencia del Sida entre los hemofílicos.

Para comprender la magnitud políticamente interesada atribuida a la epidemia del Sida, en el encuentro que la OMS organizó en Bangui, República Centroafricana en el año 1985, se estableció que para los países en vías de desarrollo no era necesario, por falta de medios económicos y tecnológicos, dar positivo en ningún exámen de Sida para considerar a una persona enferma de Sida y, por lo tanto, infectada por el VIH. Solamente es necesario presentar dos de entre tres signos mayores y uno de entre siete signos menores, por lo demás comunes en el continente africano, para ser diagnosticado como enfermo de Sida y sujeto, eso si, a un tratamiento clínico especial.

Es lo que se conoce como Definición Bangui de un Caso Clínico de Sida. Esto supone una redefinición oportunista a casos de SIDA de enfermos con síntomas de enfermedades habituales y extendidas en África, y explica la tan cacareada terrible epidemia de SIDA de los titulares de prensa, en especial sobre el África sub sahariana. La Organización Mundial de la Salud, los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos y la Industria del Sida han patrocinado una epidemia de VIHitis en Africa con el consiguiente desvío de dinero, atención médica y personal de salud de los verdaderos problemas sanitarios locales como la malaria, la tuberculosis, las disenterías, las enfermedades de transmisión sexual y una maternidad segura, entre otros. Con ello se deja de dar a la población Africana la medicación contra las enfermedades reales que padecen, ni se diga alimentos o saneamiento básicos preventivos, condenándola así a una cruel muerte lenta.

En la XI Conferencia Mundial de SIDA celebrada en Vancouver en julio de 1996, se estableció como tratamiento oficial administrar de inmediato y en grandes dosis la terapia combinada de varios fármacos, los llamados Cócteles Antirretrovirales[20]. El negocio redondo de los tratamientos contra el SIDA se extendió del anterior monopolio de la farmacéutica Glaxo-Wellcome, al posterior comercio compartido, según un acuerdo adoptado por doce empresas del sector de la industria de los medicamentos, un mes antes de dicha Conferencia.

El primer tratamiento contra el Sida fue a base de nucleósidos análogos químicos, patentado como zidovudina o AZT, un potente inmunosupresor que se sintetizó como medicamento anticanceroso, pero que fue prohibido en 1964 por ser letal. No obstante, maniobras políticas y comerciales del fabricante Burroughs Wellcome, propias del poderoso lobby farmacéutico estadounidense, hicieron que fuese proclamado el primer tratamiento oficial contra el Sida, y aplicado con funestos resultados a miles de personas tenidas por infectadas del VIH. Las culpas recayeron sobre la enorme capacidad de mutación del VIH, toda un gran timo publicitario. El zidovudina es tan tóxico que de acuerdo a las convenciones industriales internacionales para el etiquetado de venenos, la compañía de suministros químicos Sigma-Aldrie Chemie Gmbh, etiqueta como venenoso y letal cantidades de 25 miligramos del producto en mención para uso de investigación en laboratorio.

En realidad la farmacéutica Burroughs Wellcome no desarrolló ni suministró la primera aplicación de la tecnología para determinar si un medicamento tan tóxico como la zidovudina o AZT, vendido con el nombre de marca Retrovir a 10 dólares la dosis cuando su costo de producción era menor a 25 centavos de dólar, puede suprimir el virus vivo del Sida en células humanas, ni desarrolló la tecnología para determinar a qué concentración se puede lograr un efecto semejante en seres humanos. Además no fue la primera en administrar AZT a un ser humano con Sida, ni realizó los primeros estudios clínicos farmacológicos en pacientes. Todo fue obra del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos -NIH/NIC- asociado a científicos de la Universidad de Duke. Tampoco realizó los estudios inmunológicos y virológicos necesarios para deducir que el medicamento podría funcionar, y que por ello valía la pena continuar con más estudios. Uno de los obstáculos para el desarrollo de la zidovudina fue que Burroughs Wellcome luego incorporada a Glaxo-Smith-Kline, no trabajó con virus vivos del Sida, ni quiso recibir muestras de pacientes con la enfermedad.

En esencia, los cocteles antirretrovirales se componen de nucleósidos análogos químicos[21], que son potentes inmunosupresores, cuya función es impedir la división celular, algo reconocido por los propios fabricantes, que informan en sus prospectos que los órganos diana son la sangre y la medula ósea, y que por tanto entre otros efectos indeseables producen graves anemias. Los inhibidores de las proteasas[22] a su vez, impiden el funcionamiento orgánico celular, por lo que también resultan tóxicos.

Se estima que los pacientes tratados con esta Terapia Antirretroviral Altamente Activa –HAART- sufren en su absoluta mayoría graves eventos clínicos no definidos como patognomónicos o característicos del Sida. Las 4 clases de antirretrovirales y los 19 antirretrovirales aprobados por la FDA –Administración de Drogas y Alimentos norteamericana- han sido relacionados, directa o indirectamente, con eventos peligrosos para la vida e incluso con la muerte por envenenamiento. La cura por terapia con antirretrovirales es más mortal que la enfermedad del Sida, las fallas cardíacas y hepáticas inducidas por estos medicamentos son la principal causa de muerte entre los pacientes con el Síndrome de Inmunodefiencia Adquirida.

Hay una clara y paradójica discrepancia entre la contestación virológica al tratamiento y el empeoramiento en la progresión clínica ante la terapia antirretroviral, ni tampoco suele darse un esperado incremento en la conteo de linfocitos T-CD4. En conclusión, a más duración del tratamiento con antirretrovirales mayor mortalidad, y antes de siete años letalidad completa.

Tal como en el caso de los laboratorios que producen los exámenes de pruebas para anticuerpos del VIH, la totalidad de las farmacéuticas que producen los antirretrovirales advierten explícitamente sobre su real eficacia, como son la GlaxoSmithKline con el Retrovir y el Combivir, la Boehringer Ingelheim con el Viramune, la Merck con el Crivixam –droga inhibidora de las proteasas-, o la Gilead Sciences con el Tenofovir.

Hasta la actualidad no se han cumplido las condiciones científicas necesarias para demostrar a la comunidad científica especializada que se ha aislado el retrovirus sospechoso de causar el Sida. Para aislar un virus hay que presentar cuatro fotografías: del virus infectando células, del virus solo, de las proteínas de su envoltura y de su ácido nucleico. Luego hay que determinar qué aminoácidos componen sus proteínas y qué letras genéticas su ácido nucléico, y para saber en qué orden están colocados, hay que secuenciarlos. También se deben efectuar los experimentos de control, es decir, hay que trabajar en paralelo con el mismo tipo de células pero no infectadas. O sea, hay que hacer exactamente las mismas operaciones con los mismos productos, en las mismas concentraciones, durante el mismo tiempo, a la misma temperatura, en exactamente iguales condiciones técnicas. El resultado ha de ser no hallar nada que coincida con las fotos del virus. Por último, a medida que se va progresando en la investigación, se deben publicar las conclusiones en revistas científicas especializadas a fin de que lo hecho pueda ser reproducido en otros laboratorios y llegar a los mismos resultados. No hay ni una sola imagen por microscopía electronica del VIH, prueba necesaria de su aislamiento y existencia. Lo que se han presentado son fotografías de partículas intracelulares.

El Sida es con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la ansiedad uno de los mejores negocios de la industria farmacéutica multinacional contemporánea. No hay evidencia teórica o experimental que confirme que los antirretrovirales que comercializan a precio de oro, solos o combinados con otras drogas, tenga el efecto terapéutico que se les atribuye para combatir eficazmente el Sida. Al contrario, la mayor parte de los pacientes que sobreviven al Sida son quienes se negaron a tomar antirretrovirales[23].

De hecho, los fabricantes y comercializadores de antirretrovirales, han culpado al Sida de lo que causan los mismos antirretrovirales, la muerte por envenenamiento iatrogénico. Se sabe perfectamente que han causado el fallecimiento de decenas de miles de personas, la mayoría pobres y de raza afro. La terapia medicamentosa del Sida es equivalente a una intoxicación con receta médica.

En julio de 2000 se celebró en Durban, Sudáfrica, la XIII Conferencia Internacional sobre Sida, gracias a la gestión personal del presidente Thabo Mbeki. Por primera vez quedó patente el duro debate científico soterrado por los grandes conglomerados de prensa, sobre la realidad del Sida. La presión de las multinacionales farmacéuticas que producen medicamentos antirretrovirales hizo que el presidente Thabo Mbeki enviara entonces una carta oficial a varios dirigentes politicos mundiales denunciando la `campaña de intimidación y terrorismo intelectual` orquestada en su contra, por permitir un debate abierto entre los llamados científicos `disidentes` y los aquellos que defienden la teoría oficial sobre el origen y las causas del Sida, que nada más es que un nombre interesadamente dado a una serie de enfermedades identificadas hace años, que se manifiestan cuando el sistema inmonológico está deprimido y que se las puede curar tratando la causa real, su estrés oxidativo y nitrosativo.

`Preocupados por responder apropiadamente a la problemática del Sida en Sudáfrica, muchos en nuestro país han instado al gobierno a que permita que la drogas antirretrovirales estuvieran disponibles en el sistema público de Salud. Existe sin embargo un enorme volúmen de literatura científica que advierte, entre otras cosas, que la toxicidad de estas drogas es tal que constituyen un grave peligro para la salud`. Thabo Mbeki, octubre 28 de 2000.

El presidente Thabo Mbeki no lo dijo en público, pero una de las personalidades que más presionaron para que cierta información clave se diluya ante `la opinion pública`, fue el entonces vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, el inefable personaje de las tramas del Y2K y del Calentamiento Global, conocido lobbysta de la industria farmacéutica norteamericana, y en especial del lobby del Sida y los antirretrovirales.

En enero de 2007, el gobierno de Sudáfrica demandó por genocidio ante el Fiscal General del Tribunal Criminal Internacional de La Haya a Zackie Achmat, cabeza dirigente de la organización sudafricana TAC -Treatment Action Campaign-, un grupo de cabildeo financiado por la industria farmacéutica internacional y dedicado desde el año 1998 a una intensa campaña de coacción política contra el gobierno sudafricano, para obligarlo a aceptar los acuerdos comerciales con la industria farmacéutica destinados a la compra de medicamentos antirretrovirales para su prescripción en clínicas y hospitales públicos. Zackie Achmat y la TAC lograron sus objetivos: administrar antirretrovirales en el sistema sanitario público, en especial la llamada nevirapina a mujeres diagnosticadas VIH positivas en periodo de gestación y a sus bebés recién nacidos, todo ello contra la voluntad explícita del gobierno de Sudáfrica. La demanda apunta en especial contra la la gigante farmacéutica GlaxoSmithKline, acusándola de proveer antirretrovirales altamente tóxicos que provocan o aumentan la inmunodeficiencia adquirida de los pacientes a quienes se los administra, siendo así el auténtico causante de la muerte de miles de personas en Sudáfrica.

¿Hay millones de africanos al borde de la muerte a causa del imparable avance del Sida en ese continente depauperado? Así lo afirman sin sonrojarse expertos oficiales de Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud y lo cacarean la inmensa mayoría de medios de comunicación. Pero, si es así ¿dónde están la pruebas y sobre qué base se han efectuado tales cálculos? Nadie responde a tan simples preguntas.

No les interesa, lo importante es vender el miedo y todos sus productos derivados, incluidos los terroríficos cócteles antirretrovirales, veneno y no medicamento, que generan pingues beneficios económicos y de paso les facilita la eugenesia programada para el Africa, dueña de estratégicos recursos minerales y energéticos. Absolutamente nada permite afirmar, como se pretende desde la OMS, que dos millones de africanos mueren cada año a causa de la infección por VIH, ni justifica la falacia de argumentar que el total de los casos no registrados representan el 97% de los casos totales.

En 1985, la Organización Mundial de la Salud - OMS- estimaba que el 25% de la fuerza laboral africana sería eliminada en menos de veinte años, y la esperanza de vida caería de los 60 a los 47 años. El informe afirmaba que la infección por retrovirus provoca el ´daño selectivo´ al sistema inmune, en particular a las glóbulos blancos sanguíneos conocidos como células T, lo que también podría conducir al cáncer. La Organización Mundial de la Salud recomendó una ´evaluación sistemática´ de estos ´retrovirus inmunosupresores´.

Nunca se cumplieron la catastróficas predicciones sobre el avance epidemiológico del Sida. Ni siquiera existe un modelo biológico que explique el VIH Sida.

´Existen evidencias suficientes que toda la base de la teoría está equivocada. El Sida no es una enfermedad tanto como una estructura sociopolítica que pocas personas entienden y aún menos se cuestionan´. Rebecca Culshaw.

Eso si, cada cierto tiempo las autoridades sanitarias de mayor perfil sacuden a la población con datos y cifras alarmistas sobre el Sida. Hay investigadores que niegan la existencia misma del VIH, en cambio otros admiten su existencia pero no creen que sea responsoble de lo que se conoce oficialmente como Sida.

Durante 1970, la Academia Nacional de Ciencias / Consejo Nacional de Investigaciones, NAS-NRC, en inglés National Academy of Sciences / National Research Council, habían informado al Departamento de Defensa y a los asesores de seguridad nacional, que en los próximos 5 a 10 años, probablemente sería posible crear un nuevo microorganismo infeccioso que difiera en algunos aspectos importantes de cualquier organismo conocido causante de enfermedades. Lo más importante de ello es que fuera refractario a los procesos inmunológicos y terapéuticos de los cuales dependemos para mantener como especie nuestra resistencia relativa a las enfermedades infecciosas. El 21 de agosto de 1999 salió a la luz pública el organigrama para `reducir` a la población Afro del planeta. El diagrama de flujo con una lógica de investigación definida para el VIH-Sida, está en la página 61 del informe número 8 de 1971, y coordina más de 20.000 artículos científicos y quince años de informes sobre la marcha de un programa estadounidense de desarrollo federal para un virus secreto letal, en realidad un arma biológica selectiva. Oficialmente dicho programa terminó en 1977.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana, VIH-Sida, fue desarrollado gracias a fondos obtenidos por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. El Departamento de Defensa ha pedido y recibido cientos de millones de dólares por la Ley 15090 de la Cámara de Representantes. Ley que fue revisada fuera de las audiencias públicas, delante de un alto Comisionado del Comité de Asignaciones, durante el 91° Congreso, en el apartado Revisión de las Asignaciones de la Defensa para 1970. El apartado 5 de la Ley 15090 se titula Investigación, Desarrollo, Test y Evaluación, del Departamento de la Armada, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada -Advanced Research Project Agency- DARPA y la Investigación de Ingeniería en Defensa. La realización del programa y de los laboratorios debía estar terminada para 1975, y el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, VIH-Sida, listo entre los años 1974-1979. Alrededor de unos 2.000 jóvenes blancos homosexuales, en la llamada ´operación caballo de troya´, fueron inyectados con la vacuna ´encubierta´ de la Hepatitis B en 1978, a través de los Centros para el Control de las Enfermedades y el Banco de Sangre de Nueva York.

El Mycoplasma es un agente patógeno desarrollado en los laboratorios del ejército estadounidense en sus experimentos en el campo de las armas biológicas, y que hace parte del mismo programa experimental que el Virus de la Inmunodefiencia Humana, VIH-Sida. En las copias del informe de la Oficina de Patentes -US Patents Office, la investigación estaba a cargo del doctor Shyh-Ching. También hay un estudio desclasificado de la oficina del Senado fechado 24 de Febrero de 1977, donde se refiere que el equipo de investigadores a cargo de George Merck, habían conseguido aislar el Mycoplasma bajo una forma cristalina. Extraído de la toxina de la bacteria de la brucelosis, pudo ser cristalizado, guardado, transportado y esparcido sin que se deteriorase. Esta cepa incluso puede ser esparcida por diversos vectores como insectos, aerosoles o a diferentes niveles de la cadena alimenticia.

El factor activo que actúa en esta forma de la brucelosis es el Mycoplasma. La brucelosis desapareció desde que se pasteuriza la leche, que es su portadora. Un pequeño recipiente que contenga el agente puro en su forma cristalina, podría contaminar millones de seres humanos. En la fase aguda no es radicalmente mortal, pero deja a las poblaciones fuera de combate, y en la medida que el Mycoplasma se solubiliza en el cuerpo, los análisis de sangre o de tejido, no pueden evidenciar su presencia. Al Mycoplasma se le atribuye ser el agente desencadenante de las peores formas de VIH-Sida; o de enfermedades autoinmunes por brucelosis crónica o neurobrucelosis tan graves como la fibromialgia o síndrome de fatiga crónica, y la esclerosis en placas.

Desde que en 1984 Robert Gallo, virólogo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, y Margaren Heckler, ministra de Salud del gobierno Reagan-Bush, en una politizada rueda de prensa anunciaron al mundo que el VIH era la causa del Sida, el escándalo y el fraude fueron su principal premisa. Gallo se presentó a si mismo como el único descubridor del origen del Sida, afirmando que se trataba de un nuevo virus ya aislado, al que llamó VLTH-III.

Desde entonces el VIH, un retrovirus mortal y contagioso, se convirtió en la única causa del Sida y el caso fue cerrado hasta convertirse en un dogma oficial. Además, si bien no existe cura, medicamentos antivirales ralentizarían la progresión de la enfermedad. A pesar de evidencia en contrario, el público sigue comprando estas ideas. El hecho es que siempre ha habido especialistas cuestionando o en desacuerdo con la teoría oficial y el enfoque de tratamiento, pero han sido silenciados y ridiculizados. El Virus de Inmunodeficiencia Humana -VIH-, al igual que todos los retrovirus, es inofensivo y bioquímicamente inactivo, porque no cumple ninguno de los criterios habituales de las leyes de la virología para establecer que un microorganismo causa una enfermedad.

Robert Gallo era un oficial médico del proyecto de estudio de primates, contratado por Litton Bionetics, para inducir cáncer en tejidos humanos y en varias especies de monos. En el año 1977 el Instituto Nacional de Salud Especial del Programa de Virus del Cáncer -SVCP- llegó a su fin. Según Robert Gallo, ´científicamente el problema era que nadie podía suministrar una clara evidencia de cualquier tipo de virus en tumores humanos, ni siquiera un virus de ADN, y la mayoría de los investigadores se negaron a admitir que los virus no juegan ningún papel en los cánceres humanos´.

A inicios de 1980, Gallo dijo haber descubierto el primer retrovirus humano, al que finalmente logró presentar como causante de la leucemia humana de células-T, por lo que le puso el nombre de VLTH, o Virus de la Leucemia de células-T Humana. Es interesante subrayar que la L del mismo retrovirus tuvo tres significados distintos. Gallo trabajó durante algunos años en busca de una enfermedad infecciosa por retrovirus. Al haberla encontrado en una persona con linfoma, primero la L significó Linfoma. Cuando gracias a las orientaciones de un equipo holandés y a los esfuerzos de un investigador japonés logró asociarlo a un tipo de trastornos leucémicos, la L pasó a significar Leucemia. Y durante el año en que Robert Gallo intentó vanamente que el mismo virus que se suponía causaba la multiplicación anómala de glóbulos blancos en el marco de que un tipo de leucemia fuese reconocida como la causante de la muerte de linfocitos; en el origen del Sida no obstante, la dichosa L transitoriamente indicó Linfotrópico.

Cuando se inventa el Sida de origen infeccioso en 1981, comienza la carrera entre diferentes equipos de investigadores para determinar su causa. Gallo propuso al VLTH como responsable del sida. Pero le resultó imposible hacer aceptar que el VLTH fuese tan multifacético. Llamar VLTH-III al VIH que finalmente sí consiguió hacer reconocer como causa del Sida, era una forma de señalar una gran similitud con su propuesta de solución anterior y de reivindicar así toda su línea de investigación. Pero, ¿cómo consiguió Gallo por fin ser reconocido como el descubridor de un supuesto virus VIH causante del Sida? Actuando en contra de los cánones científicos establecidos.

Los tristemente célebres cuatro artículos de Gallo en la revista Science no contienen prueba alguna de aislamiento de un virus, y menos de que fuese la causa del Sida. Pero no hacía falta. Los principales medios de comunicación, manipulados por Gallo y los intereses para los que trabajaba, ya habían convertido en verdad pública y social mundial dos feas mentiras: que se hubiese encontrado un nuevo virus, el VIH, y que fuese la causa del Sida.

Pero no solo eso, el mismo día del siniestro anuncio de Gallo y el gobierno de Reagan-Bush, se presentaba también la prueba de laboratorio Elisa que supuestamente servía para detectar el VIH en la sangre de los afectados. Regalías millonarias en derechos de propiedad se acababan de santificar. Al punto que Luc Montagnier, virólogo del Instituto Pasteur de Francia, y quien había entregado datos relevantes a Gallo sobre sus investigaciones con retrovirus, de inmediato denunció a su colega por fraude y robo.

Fue el comienzo de una agria disputa comercial entre Francia y Estados Unidos por la paternidad del VIH y del Elisa para encontrar anticuerpos atribuidos a su presencia. Este litigio llevó a una reunión el 31 de marzo de 1987 en la Casa Blanca entre los presidentes Ronald Reagan y Jacques Chirac, en la que llegaron al acuerdo de presentar a Luc Montagnier del Institute Pasteur-IP- y a Robert Gallo del Laboratory of Tumor Cell Biology -LTCB- como codescubridores del VIH, y de repartirse al 50% ambos gobiernos el dinero ingresado por los derechos de propiedad del Elisa.

´Datos falseados y experimentos secretos, virus fantasmas y genes desaparecidos, resultados irreproducibles y notas de laboratorio embrolladas, cultivos sin etiquetar y fotografías manipuladas. Es la historia de un científico influyente e intimidador que persiguió un virus erróneo durante más de un año para luego emerger con un hermano virtual genéticamente gemelo del virus que había sido realmente descubierto por sus rivales de París. Lo que ocurrió en el laboratorio de Robert Gallo es un misterio que quizá no será nunca aclarado. Pero la evidencia abrumadora es que hubo o un accidente o un robo´. John Crewdson, periodista del Chicago Tribune, 19 de noviembre de 1989.

El Senado y el Ministerio de Salud de Estados Unidos ratificaron en un informe estas conclusiones periodísticas. ´No hay duda alguna que los científicos del Instituto Pasteur fueron los primeros en aislar el virus del Sida. Los científicos del Laboratory of Tumor Cell Biology realizaron todos estos experimentos con el virus del Instituto Pasteur. Un cuerpo sustancioso de evidencia circunstancial muestra que desde el momento inicial de sus experimentos los científicos del Laboratory of Tumor Cell Biology conocían o tenían razones para conocer que el virus con el que estaban trabajando y que reclamaban como propio era el del Instituto Pasteur. Los científicos Laboratory of Tumor Cell Biology sabían que había algo que esconder e hicieron todos los esfuerzos para hacerlo´.

En 1997, Robert Gallo fue condenado en su país por mala conducta científica y pero al poco tiempo plenamente rehabilitado. Cabe anotar también que las publicaciones de la autoría de Robert C. Gallo y sus colegas afiliados a los laboratorios de investigación Bionetics o Bionetics Litton, filiales de Litton Industries Inc., figuran entre las compañías de mayor grado de contratación y participación en la investigación y desarrollo de armas biológicas durante la década de los años 1960 y 1970.

En 1990, Luc Montagnier formuló su hipótesis de la necesidad de otro factor desencadente o causal al llegar a la conclusión de que el VIH por si mismo no puede matar célula alguna, reconoció además no haber aislado ningún virus ni establecido relación alguna con el Sida. Eso determina que no pueda disponerse de los elementos esenciales para fabricar un examen de laboratorio para anticuerpos, ni realizar mediciones de Carga Viral. En realidad nadie sabe lo que significa dar negativo o positivo en tales exámenes, y hasta deberían prohibirse para propósitos de diagnóstico, por el estigma y el trauma psicológico que se deriva de un resultado seropositivo inespecífico para Sida.

En marzo de 1987, Peter Duesberg, profesor de biología molecular de la Universidad de California, Berkeley, también Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y uno de los principales expertos mundiales en retrovirus, un campo en el que fue pionero, escribió en la revista especializada Cancer Research que no creía que el VIH, un retrovirus, causara el Sida. Argumentó que el VIH era demasiado inactivo, infectaba muy pocas células, y era casi imposible incluso encontrarlo como responsable de infectar pacientes de Sida. Puesto que es extremadamente complicado aislar el virus, la detección de anticuerpos pasó a ser el indicador de infección, lo que Peter Duesberg contesta como algo altamente inconsistente. Los anticuerpos dominantes sobre un virus que virtualmente no se puede encontrar, siempre han significado que el sistema inmunológico ha triunfado sobre el invasor, no capitulado ante el mismo. Hay casos de Sida sin VIH o anticuerpos, por lo tanto desbaratan tal hipótesis.

El Centro de Control de Enfermedades -CDC- ha cambiado varias veces su definición de Sida, extendiéndose para incluir más síndromes y enfermedades, todas las cuales son muy anteriores al Sida, y a veces a ninguna enfermedad en absoluto. No obstante para el CDC el Sida es una epidemia mortal que puede ser diagnosticada en ausencia total de enfermedad clínica.

La principal observación virológica de Duesberg sobre el VIH es que los virus en general provocan la enfermedad cuando matan las células que parasitan. En el caso del VIH, según se dice responsable de la perdida de células T CD4 del sistema inmunológico, de cada 1.000 células T CD4 apenas un promedio de 4 aparecen infectadas por el VIH. Algo que en el caso de la gripe es de 30 por ciento de las células pulmonares, o en el caso de la hepatitis de 100 por ciento de las células hepáticas. Los virus sólo trabajan en un sentido y sólo pueden ser tóxicos si afectan una célula, no trabajan a distancia, no hay excepción. Los virus son parásitos intracelulares sin vida autónoma, una pequeña pieza de información que se mete dentro de una célula y la parasita. Al VIH se le han atribuido propiedades paradójicas sin precedentes en un virus, cualquiera que sea. Según se asegura puede matar células indirectamente, o estimular una respuesta autoinmune masiva y letal, o que hay cofactores indeterminados que retardan el efecto. Pero prácticamente todas las personas seropositivas que desarrollan Sida pertenecen a los grupos de riesgos antes anotados. El 40% de los casos de Sida no tienen nada que ver con deficiencias inmunitarias de cualquier clase, y no deberían siquiera llamarlo Sida, sino hacer el diagnóstico real. ¿Cómo algo tan difícil de encontrarse, incluso usando la tecnología más sensible y sofisticada, puede diezmar completamente el sistema inmonológico?

En conclusión, el VIH no es la causa del SIDA, los exámenes de laboratorio para el SIDA no son válidos, ni existe ninguna epidemia en Occidente ni en África ni en ninguna otra parte. No hay un modelo unificado que explique el mecanismo patogénico real del VIH, a pesar de ser en la historia de la ciencia médica el microorganismo al que más recursos económicos se ha dedicado para su estudio e investigación. El VIH solo puede ser encontrado en 26 de cada 72 pacientes de Sida. El Centro de Control de Enfermedades –CDC- y el Instituto Nacional de Salud –NIH- de Estados Unidos financian la gran mayoría de programas de investigación y las campañas de información al respecto. Este tipo de ciencia políticamente dominante es promocionada y manipulada como un asunto de fe nada científico por la industria farmacéutica para su obvio beneficio financiero. En semejante sistema de Salud Pública las compañías farmacéuticas son la principal fuente de información sobre el Sida para los proveedores de salud y limitan esa información a tan solo una parte del debate científico, ignorando y suprimiendo los resultados de investigaciones contrarias a sus intereses comerciales. Ninguna prueba, desmentido o rectificación pueden anular el efecto sumario de una publicidad bien realizada.

Hay una doble cara del Sida, la pública o de pensamiento colectivo donde todo es seguro, conocido y controlado por la autoridades, y la oculta o disidente que asevera que el VIH es endógeno y natural, no describe una sola entidad sino una colección de material genético celular inespecífico que da frecuentes reacciones cruzadas. Lo que fue una hipótesis científica jamás probada se convirtió en una falsa pandemia fantasma y en un fraude financiero de proporciones genocidas.

Los retrovirus, a los cuales pertenece el VIH, fueron postulados como una especie de microorganismos que causaban la transcripción inversa[24], lo cual era totalmente razonable al inicio de los años setenta como hipótesis de trabajo. El error consistió en elevar la hipótesis a dogma. Las primeras técnicas de detección genética dieron alguna credibilidad a la existencia de una entidad que sería transmitida de una célula a otra, lo cual fue desafortunado porque también se vio posteriormente que era erróneo. Suceden problemas de este tipo siempre que la tecnología pone al alcance de la investigación general un procedimiento experimental nuevo que impulsa a los especialistas a la producción masiva de datos de prueba, descuidando el significado biológico real que su trabajo pueda tener, si es que tiene alguno. Todavía peor es el hábito de hacer un número interminable de reajustes de la matriz teórica, lo cual distorsiona al completo la hipótesis original. El rigor científico exige que se haga un radical replanteamiento cuando esto ocurre, y si no se hace, como sucede en el caso del Sida, se sigue avanzando en unos planteamientos fundamentalmente erróneos e interesados.

Es muy probable que en biología molecular no haya una entidad tal como el retrovirus. Ni in vitro ni in vivo se ha podido demostrar su existencia, transmisibilidad y replicación. La transcripción inversa de ARN solo es posible con cultivos celulares en condiciones de laboratorio. No obstante puede demostrarse que cada propiedad atribuida al VIH, y a los retrovirus en general, pertenece a las células utilizadas en los experimentos de cultivo. En ningún momento ha habido base sólida alguna para creer que estas propiedades y componentes tengan nada que ver ni con los retrovirus en general ni con el VIH en particular. Ninguna partícula de VIH ha sido nunca obtenida pura o libre de contaminantes. Jamás se ha probado la existencia de una pieza completa del ARN atribuido al VIH, ni tampoco del ADN transcrito.

Una dificultad complementaria para la hipótesis del VIH como causa del Sida es que nunca se ha demostrado que las observaciones experimentales atribuidas a los retrovirus sean exógenas a las células utilizadas en los experimentos, es decir, que vengan del exterior de la célula. En realidad toda la evidencia disponible apunta a lo opuesto, es decir, a que son endógenas, inherentes o interiores a las propias células.

Parte de la evidencia consiste en que la llamada actividad retroviral sólo se ha podido inducir experimentalmente en un determinado tipo de células, mientras que la hipótesis central supone que el VIH infecta en el cuerpo a muchos tipos distintos de células. Las dos aseveraciones son claramente incompatibles. Toda la teoría se vuelve aún menos plausible cuando se tiene presente que las concentraciones retrovirales son siempre extremadamente bajas, por lo que se precisa una gran cantidad de material celular de los pacientes para poder señalar que hay algún virus replicante. A propósito, ésta es la base de la afirmación de que el VIH tiene una tasa de infectividad muy baja. Una explicación mucho más racional es que ahí no hay virus alguno, y que si lo hay no es la causa del Sida sino consecuencia de la inmunodepresión inherente a la enfermedad.

Tal como ocurrió con la falla informática del milenio -IY2KCC- y el cambio climático –IPCC-, la Organización de las Naciones Unidos, fundó en 1988 el ONUSIDA, Programa Conjunto de lucha contra el Sida, propagando así el miedo y una teoría fraudulenta sobre el origen, las causas y las verdaderas implicaciones de la enfermedad. En complicidad con la industria farmacéutica y los activistas del VIH/SIDA, han multiplicado las estadísticas a fin de mantener el mito de que la supuesta `epidemia mundial de Sida` se expande sin control a través del planeta. En la actualidad están caracterizadas 30 enfermedades como Sida, sin que ninguna requiera el diagnóstico laboratorial de seropositivo. La misma Organización Mundial de la Salud –OMS- ha aceptado que la amenaza de una virulenta epidemia de transmisión heterosexual de Sida casi desapareció -si bien la transmisión natural raras veces ocurre- lo cierto es que se trata ya de un inmenso fraude fiscal.

´La industria mundial del Sida es inmensa y está fuera de control. Es un monstruo con demasiados conflictos de intereses y reputaciones en juego´. Roger England, Health Systems Workshop.

Las mega corporaciones controlan a placer los organismos internacionales, censuran y dogmatizan el desarrollo científico, proveen las pautas sobre cómo y donde dirigir los esfuerzos y recursos para la investigación tecnológica con fines comerciales bajo gerencias de enclave. Las revistas científicas y la concesión de premios Nobel y similares son la mejor publicidad para sus extensos negocios. En el caso de la medicina, la lucha contra el nuevo enemigo, los virus, y el fomento de la vacunación masiva sin importar sus efectos, son el actual gran objetivo de mercado del complejo industrial médico-farmacéutico.

Los virus son entidades biológicamente inertes que necesitan entrar al material genético de una célula para replicarse. Es un unidad estable, fácil de caracterizar, definir y aislar. En Virología está establecido que no hay tratamiento clínico posible contra la infestación por virus, ya que la única manera de hacerlo sería destruyendo la célula donde se hospeda.

Más que un problema científico médico, El Sida es una imposición socio-política. La teoría del origen iatrogénico del Sida, iatrogenocidio o genocidio institucionalizado, es el término de nuevo cuño para sostener la principal hipótesis sobre la etiología del VIH Sida. De acuerdo a los registros científicos, chimpancés africanos fueron utilizados en la fabricación de las vacunas contra la Hepatitis B en la década de los años setenta. Otros documentos demuestran que virus humanos de hepatitis B cultivados in vivo en los chimpancés fueron devueltos a los seres humanos infectados, cuyo suero sanguíneo se agrupó entonces para desarrollar cuatro cepas diferentes de una vacuna piloto experimental probada entre los años 1970 y 1975 en la comunidad gay de Nueva York y en el centro de África.

Aprovechando la estrecha relación filogenética entre los primates inferiores y los seres humanos, esta teoría de la zoonosis VIH propone que el virus progenitor o vector exógeno se incubó y recombinó en chimpancés y luego se transfirió a poblaciones humanas para endógenamente inducir la formación de una cepa viral patógena e infectante, que sería la causante de la epidemia del Sida.

En la ciencia es imprescindible el debate y el contraste de opiniones, sin embargo en lo referente a la hipótesis oficial que el VIH provoca el Sida, tales prácticas han sido obviadas y censuradas, pues aquellas personas que no comparten dicha hipótesis fueron sistemáticamente silenciadas y desprestigiadas, algo contrario a la praxis científica, pero muy rentable para la industria farmacéutica, que ha tenido vía libre para lucrar con la venta de medicamentos comercializados para supuestamente tratar el Sida, con medicinas calificadas como tóxicas por aquellos mismos especialistas que en su día los recetaron, y a los que culpan como los verdaderos responsables de que tantos enfermos supuestamente infectados por el VIH fallecieran desde la década de 1980.

En este punto examínese bien el papel de las revistas médicas especializadas en la posible obstrucción de publicaciones sobre cualquier controversia sobre VIH Sida. Los defensores de la teoría natural o no iatrogénica, o por zoonosis, sobre el origen de la enfermedad, tienen la responsabilidad de explicar la inesperada cantidad de subtipos de VIH-1 encontrados, siendo que el crecimiento exponencial de la epidemia no es una explicación satisfactoria.

El Sida no es una nueva enfermedad o una enfermedad, es un nuevo nombre o designación de 37 enfermedades y condiciones patológicas conocidas previamente. Desde el año 1981, el Sida es además una herramienta de vigilancia que se ha utilizado para realizar el seguimiento y registro de enfermedades familiares, cuando aparecen en personas que han dado positivo para los anticuerpos asociados con el VIH.

Todas las enfermedades indicadoras del Sida se producen entre las personas que son VIH negativos y no son exclusivos de las que dan positivo. Las enfermedades del Sida existían antes de la adopción de ese nombre. Estas 37 enfermedades no tienen una sola causa común. De hecho, las causas y los tratamientos específicos no están relacionados con el VIH Sida. Las llamadas enfermedades oportunistas asociadas al Sida han demostrado ser clínicamente diversas y sus causas no tienen que ver con el VIH. No hay ningún caso de Sida que se describa en la literatura médica sin uno o más de estos factores de riesgo para la salud.

El Sida es una deficiencia severa pero sin duda tratable del sistema inmune, adquirida por causas etiológicas muy diferentes a la de la intrusión de un virus en el organismo del que cada vez hay más dudas de su existencia, ya que es un virus cuya sustancia genética y proteínas nadie ha sido capaz de aislar. Los virus encontrados en la sangre de las personas con Sida no son la causa de la enfermedad, sino una consecuencia de la inmunodeficiencia adquirida. Ninguno de los aspectos clínicos y patológicos del engranaje de la versión oficial del Sida han sido científicamente demostrados, ni tampoco hay transmisión sexual, placentaria o por contaminación sanguínea, de nada que no se transmitiese ya antes; el recuento de linfócitos T4 no indican el estado real de las defensas inmunológicas; los exámenes de Carga Viral, Western Blood y Elisa no son específicos para el Sida; ni hay ningún factor para pronosticar la evolución clínica de la enfermedad; los cócteles antirretrovirales y las supuestas medicaciones ´preventivas´ son solo sendos lotes de drogas quimioterápicas muy caras, tóxicas y mortales a mediano plazo.

Sin duda el VIH Sida es el ser humano. La supresión del estado inmune predispone a las infecciones retrovirales y al cáncer. Hay un consenso científico internacional entre los investigadores líderes en este campo, que el VIH Sida es de origen recombinante y iatrogénico, artificial o no natural, desarrollado en varios acontecimientos científicos que se pueden rastrear hasta 1970.

La estadística es más fuerte que la mentira. Si los números publicados fueran ciertos África estaría ya completamente despoblada. No obstante su población actual supera los mil millones de personas. La población de Sudáfrica que tiene la mayoría de los casos de Sida en el mundo, debería haber disminuido, pero creció casi dos veces en el período comprendido entre los años 1986 y 2000.

La Inmunodeficiencia adquirida existe, no es discutible. Cuando los pacientes con Inmunodeficiencia adquirida están expuestos a virus, bacterias, hongos u otros microorganismos mueren por hepatitis, tuberculosis, neumonía, agotamiento o salmonelosis. El Sida se asocia con docenas de enfermedades no vinculadas. Ni una sola persona murió del VIH Sida en sí. La principal causa de muerte por Sida es consecuencia de la insuficiencia hepática, algo que no es una condición de la infección por el VIH, sino el resultado directo de los tratamientos con antirretrovirales.

El Sida es diagnosticado a través de la detección de anticuerpos contra el VIH. Si una persona lleva anticuerpos, está supuesto a acarrear el VIH y se supone que está enferma. Pero si se hubiera desarrollado una vacuna contra el SIDA, como todas las vacunas, causaría que el cuerpo produzca anticuerpos contra el VIH, y que una persona vacunada contra el VIH sea también diagnosticada con SIDA.

Entonces, ¿cómo pueden los anticuerpos del VIH significar que alguien está enfermo, y al mismo tiempo esos mismos anticuerpos significan que está sano o protegido si aparecieran después de una vacuna? La prueba de anticuerpos es sólo una de una serie de enormes problemas en la medicina moderna que si fueran abiertos al debate real, al rastrear las líneas de razonamiento, causarían un cambio radical en la sociedad.

La Epidemia de Sida que supuestamente amenaza al mundo es un proyecto de negocios muy rentable y un genocidio encubierto, desarrollado por los gobiernos de los países industrializados, las corporaciones farmacéuticas y funcionarios de las organizaciones de salud internacionales.



El Complejo de la Industria Farmacéutica no se refiere únicamente a los fabricantes privados de medicamentos, se dice de una matriz que mantiene cautiva a la salud integral de las naciones, y al personal médico esclavo de un gigantesco conglomerado financiero que abarca todos los aspectos de la profesión médica. Además de las empresas farmacéuticas, de insumos y equipos médicos, este complejo cuenta con las agencias gubernamentales de salud, grupos de cabilderos, compañías de seguros y asociaciones médicas.

La inmensa mayoría de los fármacos ni previenen ni curan, sólo alivian síntomas. En realidad los médicos carecen de medicamentos que curen las enfermedades humanas; casi todos resultan ser paliativos y por tanto cualquier sustancia sirve de pantalla para aparentar que saben lo que hacen; muchos médicos no han desarrollado o no les ha interesado desarrollar ese sentido crítico, entre otras razones porque sus fuentes de información al respecto son las de la propia industria farmacéutica.

Cada año se inventan nuevas enfermedades, sobre todo en relación con la mente y el sexo. Convierten la timidez en enfermedad y la medicalizan. Recién han inventado la disfunción sexual femenina. Si en los últimos seis meses se ha rechazado una proposición de relación sexual o no se ha tenido una relación sexual con satisfacción plena, puede diagnosticarse y tratarse farmacológicamente la disfunción sexual femenina. Cada vez que se reúne uno de los comités de hipertensión arterial -sea el estadounidense, el europeo o el de la Organización Mundial de la Salud- bajan el nivel de presión arterial considerado normal, y lo mismo ocurre con los niveles de colesterol. En pocos años se ha disminuido de tal manera el límite de normalidad del colesterol que cada vez hay más población que debe tratarse, lo que significa que se han aumentado por diez el número se personas por ello medicadas.

Notoriamente, los beneficios de la industria farmacéutica no se deben sólo a los principios químicos activos, sino a los abogados de patentes. Desde que el conocimiento para fabricar la mayoría de los medicamentos de uso común de prescripción se ha extendido entre las empresas farmacéuticas, y dado que los costos de producción son insignificantes en comparación con los precios minoristas de la mayoría de las medicinas, elaborar las disposiciones legales necesarias para impedir un colapso de los precios es una tarea estratégica del Complejo Industrial Farmacéutico.

La industria farmacéutica dedica el doble de su presupuesto a promoción comercial que a investigación. Las compañías farmacéuticas hacen mayores beneficios que las firmas petroleras, y sus impactos se sienten por todas partes, pero en ninguna otro se nota más que en el ordenamiento jurídico, con demandas que cubren el espectro completo de las causas de tipo civil y penal: desde matar, lesionar y mutilar, hasta evasión tributaria, infracción de patentes, fraude científico, sobornos o publicación de revistas científicas falsas; y sin embargo, a pesar de las decenas de miles de demandas ganadas contra las grandes compañías farmacéuticas, todavía llevan a cabo sus prácticas dolosas habituales.

Desde 1996, el Complejo Industrial Farmacéutico gastó más de un billón de dólares en mercadeo y administración, y generó más de 950.000 millones de dólares en beneficios, pero a la hora de tributar se acogió a los más diversos tipos de prácticas desreguladas y evasoras de impuestos. El Complejo Industrial Farmacéutico no es conocido precisamente por profesar valores morales y éticos, ni quiere prevenir o curar, sino lograr que la gente viva en la necesidad de usar medicamentos y vacunas.

Por cada dólar de volumen de ventas la industria farmacéutica obtiene 17 centavos de beneficio neto, o cinco veces más que la media de las mayores industrias. La tasa de retorno sobre el capital llega al 15%, seis veces que la media. El beneficio sobre las acciones es de 27%, casi tres veces más que la media industrial.

Durante las últimas décadas, el Complejo Industrial Farmacéutico ha sido la industria más lucrativa en la economía mundial, gracias a mecanismos como la ausencia de una estructura de precios impuesta por los gobiernos. La libre fijación de precios y la rápida aprobación aseguran un rápido acceso al desarrollo de nuevos fármacos y al mejoramiento de los ya existentes, y significa que los consumidores están obligados a financiar la investigación para mantener el funcionamiento de la innovación farmacéutica, todo bajo los derechos del secreto comercial exclusivo y confidencial.

Entre las estrategias de las empresas farmacéuticas se incluyen crear falsas revistas especializadas, intimidar y desacreditar a los científicos críticos, fundar asociaciones de pacientes o infiltrarse en las ya existentes, agotar los recursos limitados de los denunciantes por medio de procesos legales interminables; suministrar únicamente los datos favorables para obtener la autorización de salida al mercado de un principio activo, despedir y corromper a los médicos para efectuar estudios clínicos amañados, cooptar a profesores reconocidos en su especialidad para presentar ensayos clínicos como independientes y ejercer una presión agresiva sobre los farmacéuticos, investigadores, médicos en sus consultorios; sobornar a los políticos o a los miembros importantes de organismos de control público, escindir un efecto secundario grave en varios efectos secundarios leves, utilizar los despachos de líderes de opinión en su beneficio, machacar a la población con un mercadeo publicitario omnipresente, pagar en revistas folletos propagandísticos simplistas y falaces; cortar las ayudas y subsidios a los investigadores que no propicien resultados favorables a los ensayos clínicos de los laboratorios, bien sean médicos o científicos que no se prestan al juego de poder la industria farmacéutica.

El Complejo Industrial Farmacéutico ha infiltrado a la mayoría de las escuelas de medicina y departamentos de investigación médica. Jefes de departamentos académicos mantienen vínculos personales sea como consultores, consejeros o intermediarios de la industria farmacéutica.
Las autoridades de salud pública acreditan que las vacunas disminuyen el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, y aseguran su seguridad y efectividad. No obstante estas premisas se contradicen directamente con las estadísticas gubernamentales, los estudios médicos publicados, los reportes de la administración de control de alimentos, drogas y enfermedades; y las opiniones fiables de científicos e investigadores alrededor del mundo.

De hecho, las enfermedades infecciosas decrecieron firmemente décadas antes de las inmunizaciones artificiales en masa. Vacinosis o Síndrome de Enfermedades Inducidas por Vacunas -VIDS-, es el nombre general para enfermedades crónicas causadas por administración de vacunas. La vacunación es un procedimiento médico que implica un riesgo de lesión o muerte. Los médicos reportan cada año cientos de miles de reacciones adversas a las vacunas, incluyendo miles de muertes e incapacidades permanentes; poblaciones vacunadas han experimentado epidemias de sarampión, parotiditis, hepatitis B, viruela, tos ferina y polio; los investigadores atribuyen el incremento de docenas de enfermedades inmunológicas y neurológicas crónicas a décadas de campañas de inmunización artificial masiva. Los niños pueden recibir hasta 21 vacunas obligatorias antes de comenzar la escuela.

Informes científicos demuestran que la mayoría de los médicos tiene gran dificultad en reconocer la evidencia de los serios problemas relacionados con las vacunas. La mayoría de las personas diagnosticadas con enfermedades infecciosas son los mismos pacientes que fueron vacunados contra esas enfermedades. Las vacunas tienen un papel clave en la causa de trastornos renales y metabólicos.

Esto aunque en Estados Unidos por Ley Pública 99/660, sobre lesión por daños vacunales infantiles vigente desde 1986, ningún fabricante de vacunas es responsable civil por una acción de daños y perjuicios derivados de una lesión asociada a una vacuna, o de muerte. Encima, las compañías privadas de seguros, que hacen los mejores estudios de responsabilidad, han abandonado por completo la cobertura por daños a la vida y la propiedad debido a: actos de Dios, guerra nuclear, accidentes en plantas de energía nuclear y vacunación.

Con la tosferina o pertussis la situación es extrema, al punto que desde 1990 el número de muertes anuales relacionadas con la vacuna supera al número de muertes por la enfermedad misma, tanto que la labilidad de la vacuna de la pertussis para causar daño cerebral es utilizada por investigadores clínicos que estudian los desórdenes del cerebro.

En 2005, el fabricante de medicamentos Merck & Co. continuó el suministro de vacunas infantiles que contienen timerosal, un conservante a base de mercurio -el etil mercurio- que altera el neurodesarrollo, dos años después de declarar que había eliminado esa sustancia química de sus productos. El mercurio es una potente neurotoxina. Los niños que reciben tres vacunas con timerosal tienen 27 veces más probabilidades de desarrollar autismo -un forma grave de esquizofrenia infantil adquirida- y un sinnúmero de otros trastornos neurológicos, que los niños que reciben vacunas libres de timerosal, un producto presente en todas las vacunas contra la gripe.

El principal ingrediente de una vacuna son proteínas virales o virus vivos que han sido atenuados. Un componente llamado adyuvante inmune es añadido a la vacuna para potenciar la respuesta del sistema inmunológico. Usando adyuvantes los fabricantes de vacunas pretenden que éstas hagan el trabajo más rápido pero no lo hacen de forma inocua, lo que reduce la cantidad de vacuna requerida por dosis, y el número de dosis por individuo.

Una menor cantidad de vacuna requerida por persona significa más dosis individuales disponibles para campañas de vacunación masiva. Usando adyuvantes los fabricantes de vacunas pretenden que éstas hagan el trabajo más rápido, lo que reduce la cantidad de vacuna requerida por dosis, y el número de dosis por individuo. Una menor cantidad de vacuna requerida por persona significa más dosis individuales disponibles en las campañas de vacunación masiva, y por tanto mayores ingresos netos para el fabricante.

Los compuestos a base de aluminio han sido ampliamente utilizados como adyuvantes en vacunas profilácticas y terapéuticas. Estudios clínicos han demostrado que el hidróxido de aluminio y el fosfato de aluminio utilizados como adyuvantes en las vacunas son neurotóxicos. El escualeno, una grasa no saturada de estructura química similar al betacaroteno o vitamina A, que ocupa un papel clave en la síntesis del colesterol, es otro adyuvante usado en las vacunas, y ha sido relacionado como causante de graves enfermedades autoinmunes. Las vacunas también pueden contener un gran número de toxinas químicas, incluyendo anticongelantes, formaldehído, fenol e incluso antibióticos.

Aun en el mejor de los casos, las vacunaciones sólo pueden se examinadas en relación a la pequeña porción restante de declives en las enfermedades infecciosas ocurridos después de su masificación. Además el dato es cuestionable, ya que las tasas mortalidad de las enfermedades infecciosas prevacunación permanecieron iguales después de la introducción de las vacunas obligatorias en los programas de salud pública preventiva.

Las tasas de enfermedad y mortalidad en países del mundo en desarrollo no tienen ninguna correlación directa con los procedimientos de inmunización artificial o tratamiento médico, sino que están estrechamente relacionadas a las mejoras en los estándares de higiene y dieta. El crédito dado a la vacunación para bajar la incidencia de las enfermedades infecciosas ha sido exagerada, si no premeditadamente extrapolada.

Usualmente, las enfermedades infecciosas de la infancia son benignas y auto-limitadas. Las enfermedades muy infecciosas no son en especial peligrosas, e incluso juegan un papel vital desarrollando un sistema inmunológico fuerte y saludable. La evidencia clínica para la acción preventiva de las vacunas sería su habilidad de estimular la producción de anticuerpos en el individuo. Lo que sin embargo no está claro es si la producción del anticuerpo constituye la inmunidad. No suele haber relación alguna entre el conteo de anticuerpos y la incidencia de la enfermedad infecciosa; investigaciones reportan personas resistentes con anticuerpos sumamente bajos, y a su vez personas enfermas con conteos altos de anticuerpos. La inmunización es un proceso interactivo muy complejo que involucra varios órganos y sistemas corporales, y no puede potenciarse por el simple estímulo artificial de la producción de anticuerpos.

Otro componente equivocado de la teoría de la vacunación es la ´inmunidad de manada´, la idea que cuando se vacunan bastantes personas en una comunidad, todos se protegen. Pero el aspecto más sorprendente de la práctica de la inmunización artificial es la dosis única independiente de la edad y el peso del individuo.

La información médica dominante describe a las vacunas como la gran conquista en la prevención de las enfermedades infecciosas, cuando de hecho las vacunas han tenido poco o ningún impacto discernible en la evolución de las mismas. El conflicto de intereses es la norma en la industria de las vacunas, y ni siquiera admiten el elemental consentimiento informado al paciente y su familia sobre efectos adversos de la creciente inmunización artificial obligatoria en la infancia. La vacunación generalizada puede causar más daño que las propias enfermedades que suponen prevenir.

Las vacunas son capaces de cambiar el código genético y significan uno de los ejemplos más flagrantes de negligencia en el área de pruebas de seguridad clínica. Hay en desarrollo más de 200 nuevas vacunas para las más diversas condiciones, desde la anticoncepción, el cáncer y hasta la adicción a las drogas. Los investigadores están trabajando en la producción de vacunas para ser aplicadas a través de la vía nasal, o mediante mosquitos y frutas de plantas transgénicas en donde hacen crecer los virus de las vacunas.

Un número creciente de padres de familia y profesionales de la salud en todo el mundo cuestionan la vacunación. La disminución de las enfermedades infecciosas en la infancia a través del uso masivo de vacunas ha sido sustituida por un aumento de las enfermedades crónicas como la diabetes, las alergias, las enfermedades autoinmunes y el asma. La controversia se deriva de las miles de muertes y discapacidades permanentes atribuidos a la vacunación anual, así como los numerosos estudios médicos publicados, las estadísticas de gobierno y otras fuentes confiables que contradicen directamente las suposiciones comunes sobre la seguridad de las vacunas y su eficacia. La vacunación es costosa y representa un egreso público de miles de millones de dólares anuales en beneficio del Complejo Industrial Farmacéutico, que vende tanto las vacunas como el arsenal de medicamentos para responder a las numerosas complicaciones que le siguen.

Basta ver las enormes cantidades de dinero para juntar los puntos que unen a la industria química y las empresas farmacéuticas, con los políticos, reguladores de gobierno, médicos, académicos, investigadores y medios de comunicación, como influencia fundamental que esto tiene sobre la causa verdadera de las enfermedades.

La comprensión pública de la ciencia es precaria y en su totalidad depende de expertos y terceros intérpretes que siguen agendas propias. El conocimiento científico general es mínimo, y lo más importante, pocas personas entienden cómo funciona la ciencia. La gente cree percibir la verdad objetiva cuando lo que realmente reciben es la trama de un proceso político corrupto y lleno de avaricia, que implica miles de millones de dólares en reputaciones y egos que lucran de la enfermedad.

La concepción imperante de la salud y la enfermedad determina la orientación de los sistemas sanitarios. Poco aguantará el actual modelo médico, obsoleto desde el punto de vista científico, peligroso para ser humano, económicamente insostenible y biológicamente autodestructivo.

La medicina alopática convencional se caracteriza por utilizar fármacos que alivian síntomas sin curar. Así que el síntoma se ha convertido en el centro de la práctica médica oficial y en un gran generador de lucro, lo que al tiempo hace a las poblaciones humanas enfermas drogodependientes mientras esquilma recursos públicos y privados, convirtiendo en millonarios a los fabricantes y comerciantes de medicamentos. Lo peor es que a pesar del uso de tales fármacos paliativos ni el síntoma ni el supuesto desarreglo que lo origina suelen desaparecer.

En realidad 50% de los medicamentos a disposición en el mercado son inútiles. La investigación de muchos de estos productos farmacéuticos fue realizada con fondos públicos en Institutos nacionales de salud, centros de investigación y universidades.

La innovación en la industria farmacéutica ha declinado drásticamente en los últimos diez años, porque mantiene un modelo de investigación basado en los incentivos del mercado y el sistema de patentes, principal método de apropiación de las rentas generadas por los nuevos productos. No sólo la productividad de la investigación ha caído, sino que la gran mayoría de las nuevas moléculas introducidas en el mercado son maquillajes de la ya existentes, es decir, no aportan soluciones terapéuticas novedosas pues ya existen otros tratamientos disponibles, normalmente a un costo menor.

A partir de los años 1990, la industria farmacéutica se convirtió al capitalismo especulativo y buscó el lucro inmediato alcanzando niveles de rentabilidad del 20% anual neto. Se inventaron patentes pero no se patentaron verdaderas invenciones. Hace años los mercados fueron inundados de los famosos ´me too´, medicamentos antiguos que volvieron a salir al mercado repatentados como novedades con grandes esfuerzos publicitarios, pero que en su gran mayoría no ofrecían ninguna ventaja terapéutica para los pacientes. Lo que interesa a un gerente de la industria de la farmacia no es curar una enfermedad sino abrir un gran mercado.

Los ensayos clínicos realizados por la industria presentados para su evaluación a las autoridades sanitarias son sesgados y manipulados, ocultando los peligros y amplificando los efectos positivos.

La filosofía de la industria farmacéutica consiste en tratar, creando una dependencia, más que en curar como es el caso, por ejemplo, con los medicamentos para la hipertensión, el colesterol, la diabetes, y la mayoría de las enfermedades crónicas. El paciente continuará el tratamiento por el resto de su vida. Los productos que curan al paciente, matan el mercado.

La enfermedad es una fuente interminable de ingresos para compañías farmacéuticas, empresa de seguros y el sistema médico. Los fabricantes de medicamentos industriales se infiltraron y tomaron el completo control del sistema de asistencia sanitaria, incluyendo las escuelas de medicina, revistas médicas, hospitales, clínicas y establecimientos de farmacia.

La vacunación generalizada responde a un programa de eugenesia global. Su desarrollo está ligado a toxinas específicas, que con engaños y encubrimiento son añadidos al agua, alimentos y medicamentos. Todo con el objetivo de controlar a la gente y disminuir la población global.

El uso generalizado de vacunas es una falsa simulación de salud preventiva. Sus efectos secundarios a causa de las sustancias peligrosas que contienen incluyen: enfermedades crónicas degenerativas, trastornos neurológicos, falla renal, muerte súbita del lactante, enfermedades autoinmunes, alergia, autismo; y muchos otros diagnósticos clínicos comunes.

Si requieren refuerzos las vacunas no confieren inmunidad. Cada dosis de refuerzo aumenta de probabilidad de efectos secundarios. De hecho, hay medicamentos para tratar tales dolencias. Incluso cuando hay evidencia obvia que el daño vacunal se produce ante el médico no le está permitido considerar la vacuna como causa. Hacerlo puede considerarse un suicidio profesional, y es el fin de su carrera.

Las vacunas son peligrosas y nunca deberían ser inoculadas a nadie por ninguna razón, ni tampoco son la respuesta a enfermedades infecciosas. Las autoridades médicas no deberían tener la última palabra sobre cómo los médicos traten a pacientes individuales, ni para ordenar procedimientos en la privacidad de sus consultas.

La viruela no fue erradicada por la vacuna sino por los avances en salubridad e higiene generales. El virus de la polio no fue responsable por la epidemia de parálisis medular en la primera parte del siglo XX. La investigación de la vacuna de la polio -desarrollo, prueba y distribución- ha servido para expandir a propósito una enfermedad terrible. El mercurio, una neurotóxico comprobado, se encuentra todavía en las dosis de vacunas múltiples contra la gripe que los gobiernos promueven.

El proceso de revisión por pares ha censurado la duda razonable sobre la seguridad de las vacunas y la ha llevado a la prensa comercial. El resultado final es un bombardeo de vacunas que da comienzo a las primeras horas de cada vida de cualquier nacido. Las inyecciones se acumulan y las nuevas enfermedades aparecen en corto espacio de tiempo a partir de entonces y más cada día.

‘Mi opinión sincera es que la vacuna es causa de más enfermedades y sufrimiento que cualquier cosa que podría nombrar. Creo que el tipo de enfermedades como cáncer, el herpes y muchas otras condiciones de salud son los resultados directos de la vacuna. Sin embargo, en el estado de Virginia, y en muchos otros estados, los padres se ven obligados a someter a sus hijos a este procedimiento, mientras que la profesión médica no sólo recibe su pago por este servicio, sino que también fabrica espléndidos y potenciales pacientes para el futuro’. Henry R. Bybee.

Los médicos están condicionados a ignorar la relación entre la enfermedad y la vacunación. Las personas con títulos académicos están tanto o más condicionadas que los legos, porque todo han aprendido es lo que el sistema les ha querido enseñar.

El autismo fue raro hasta que se introdujeron los programas de vacunación masiva. Se aceleró en 1991, con la introducción de la vacuna contra la hepatitis B y la vacuna HIB (meningitis). Decenas de miles de padres constataron que el autismo apareció en sus hijos poco después de la administración de vacunas.

En Estados Unidos, país que impone la política mundial de salud pública, ni las compañías farmacéuticas ni de los médicos pueden ser demandados cuando alguna enfermedad surge a partir de una vacuna. Médico y fabricante están protegidos con la Ley Nacional de 1986 por lesiones vacunales infantiles, firmada en decreto  por Ronald Reagan, dice: ‘Ningún fabricante de sueros vacunales es responsable civil por una acción de daños y perjuicios debidos a la aplicación de vacunas’. Ello aunque se haya comprobado el aparecimiento de enfermedades temporales, enfermedades crónicas, síndromes, trastornos, disfunciones y discapacidades; por estimulación repetida del sistema inmunológico, que a su vez provoca la sobre estimulación del sistema inmune de la microglía neuronal.

Las agencias gubernamentales sistemáticamente defienden el uso obligatorio de vacunas, empleados que también suelen pasar por la ‘puerta giratoria’ hacia las grandes empresas farmacéuticas cuyos productos han promovido con asiduidad a lo largo de sus años de servicio al público. Estos son los agentes de gobierno que elaboran los procedimientos obligando a los estados a promulgar leyes de vacunación obligatorias redactadas por los abogados del monopolio médico-industrial, para convertirse en ‘la ley de la Tierra’.

La gran epidemia de gripe de 1918 se debió únicamente a la utilización generalizada de vacunas. Fue la primera guerra en que la vacunación fue obligatoria para todos los militares. Como resultado, los hospitales militares estaban llenos, no con heridos en combate, sino con bajas por la vacunación. La epidemia fue llamada ‘gripe española’, una denominación deliberadamente engañosa que tenía la intención de ocultar su origen. Esta epidemia de gripe cobró veinte millones de víctimas.

Si los niños recibiesen las dosis recomendadas por el sistema público de salud, en la relación dosis-respuesta, serían 35 vacunas que contienen 46 diferentes antígenos, 113 diferentes tipos de gérmenes en partículas, 59 sustancias químicas diferentes, 4 tipos de células animales, y albúmina humana. Hay más o menos 20 vacunas en desarrollo para lanzamiento comercial en los próximos años. Todas dirigidas a adolescentes y adultos.

Específicamente, los programas de inmunización contra la gripe, el sarampión, las paperas y la poliomielitis, siembran en los seres humanos ARN precursor de pro-virus lentos que luego se convertirán en células latentes en todo el organismo, verdaderas bombas de acción retardada que pueden activarse como una variedad de enfermedades graves como lupus, cáncer, reumatismo y artritis. Por tanto, la única vacuna segura es la que no se usa nunca.

Los pediatras ganan dinero con las visitas al consultorio para la administración de vacunas infantiles, y también con las visitas de seguimiento en el consultorio para la evaluación de las reacciones. Hay quienes reciben bonos relacionados al mantenimiento de altos índices de vacunación, pero pudiendo ser amonestados por las compañías de seguros al reflejar una caída en las cifras de vacunación.

Los niños nacen con defensas naturales de gran alcance, si no fuera así la humanidad ya se hubiera extinguido. Gran parte de estas defensas naturales las absorbe de la leche materna. Enormes cascadas de complejos procesos inmunes con que el organismo viene equipado, comienzan con la primera bocanada de oxígeno que se transforma en llanto. El niño al ser vacunado puede contraer la enfermedad contra la cual le protege. La inmunidad no viene de la inoculación del fantasma de un germen atenuado.

El sistema inmunológico natural del cuerpo, está conformado por componentes tanto innatos cuanto adaptativos, que trabajan para rechazar las enfermedades sin necesidad de vacunas productoras de anticuerpos. El cáncer era prácticamente desconocido hasta que la vacunación obligatoria comenzó a ser introducida. Es muy difícil diagnosticar un cáncer en una persona no vacunada.

La medicina convencional sostiene que las vacunas imitan una infección para estimular la inmunidad celular B productora de anticuerpos específicos, función parte del sistema inmunológico adaptativo. Se cree estos anticuerpos inducidos por la vacuna, ‘enseñan’ al sistema inmunológico cómo responder directamente ante una infección, antes de que ésta se produzca. Es decir, previenen potencialmente al preparar el organismo, y antes de que se exponga a determinada infección.

Sin embargo, la inmunidad innata juega un rol altamente significante en el equilibrio inmunitario, quizás más crucial que la inmunidad adaptativa para prevenir o combatir infecciones. Los anticuerpos y los interferones son incapaces por sí solos de combatir la infección, lo cual en esencia descarta la teoría de los anticuerpos inducidos por vacunas como ‘salvadores’ del organismo. En definitiva, los anticuerpos vacunales no suplen solos ninguna función preventiva, ni sirven para combatir la infección.

Desinformación inducida por traficantes de poder eugenésicamente inspirados, las vacunas son heraldos de la muerte y la enfermedad en lugar de portadores de remedio y vida.

La vacunación es la estrella del aparato publicitario de la industria farmacéutica, y dañan el sistema inmunológico natural. En lugar de ayudar al cuerpo a combatir la infección, las vacunas realmente inhiben la capacidad del sistema inmunitario y suprimen la inmunidad celular.

La llamada vacunación universal ampliada de los niños, permite la selección de la población que se quiere diezmar, ofrece la posibilidad para intervenir sobre el patrimonio hereditario de cualquiera, faculta los genocidios definidos, permitiendo matar persona de una cierta raza, grupo o país, en nombre de la salud y el bienestar general.

La mayor caída histórica en morbilidad y la mortalidad causadas por enfermedades infecciosas no fue lograda con la era moderna de los antibióticos y vacunas, sino después de la introducción de sistemas eficaces de higiene, refrigeración, agua potable y alcantarillado.





[1] `He hecho un programa de formación para cristianos; tengo un programa de formación musulmán y otro de formación judío, también un programa hindú. Entrené a 200 ministros cristianos y líderes aquí en Nashville mostrándoles con diapositivas que esto está lleno de referencias bíblicas. Es probablemente mi versión favorita, pero no la uso a menudo porque podría caer en el proselitismo”.  Al Gore a la revista Newsweek.
[2] La `brillante` idea de cobrar por la emisión de carbono salió de la cabeza de Ken Lay en 1997, quien se la propuso a la administración Clinton e inmediatamente fue puesta en marcha como proyecto político prioritario por el entonces vicepresidente Al Gore. Ken Lay fue el cerebro tras el fraude Enron.
[3] La operación costó entre 300 a 600 mil millones de dólares, pero menos de 40 mil millones fueron a cuenta de los Estados Unidos.
[4] Massachusetts Institute of Technology.
[5] High Frecuency Active Auroral Reserch Program.
[6] Visionario y poco reconocido científico de quien se dice inventó el siglo XX. Es el padre de la industria eléctrica, de la corriente alterna, la robótica y de la transmisión inalámbrica de energía. A Nikola Tesla se le atribuyen inventos como la radio, las bobinas para el generador eléctrico de corriente alterna, el motor de inducción eléctrica, las bujías, el alternador, las lámparas fluorescentes de neón y el control remoto.
[7] Abreviatura para megahertzio, el equivale a un millón de hertzios, o 10 a la sexta potencia. El hertzio en la unidad de medida de una frecuencia.
[8] El planeta se encuentra envuelto y protegido por la atmósfera, compuesta por la troposfera que se extiende en promedio unos 16 kilómetros encima de la superficie terrestre, en la zonas ecuatoriales la troposfera alcanza los 19 kilómetros y en los polos tan solo los 6 a 7 kilómetros; este es el límite donde se localiza la delgada capa de ozono de 4 kilómetros de espesor; luego la estratosfera llega hasta los 90 kilómetros; después la mesosfera que alcanza los 200 kilómetros; y finalmente la ionosfera o aurora que llega a los 350 kilómetros de la superficie terrestre.
[9] Equivalente cien mil millones de vatios, o 10 a la novena potencia. El vatio es la unidad de magnitud que expresa la potencia eléctrica.
[10] `Los estrategas políticos están tentados de explotar los significativos avances en la investigación sobre el cerebro y la conducta humana. La utilización de impulsos de sincronía exacta pueden conducir a un modelo de oscilaciones que concentran niveles relativamente altos de energía sobre ciertas regiones de la Tierra. Por tanto se puede desarrollar un sistema que afecte seriamente la actividad cerebral de grandes poblaciones en regiones seleccionadas y durante un prolongado período de tiempo. Impedida por las restricciones de los valores liberales tradicionales, esta élite no dudará en lograr sus fines políticos utilizando las últimas técnicas modernas para influir en el comportamiento público, manteniendo a la sociedad bajo una estrecha vigilancia y control. El actual momento técnico y científico proporciona los medios para explotarla. Las aplicaciones potenciales de los campos electromagnéticos artificiales son muy amplias y pueden usarse en situaciones militares o casi militares. Algunos de estos usos potenciales incluyen acuerdos con grupos terroristas, control de multitudes, etc`. Zbigniew Brzezinski.
[11] El ozono es oxígeno triatómico O3 con peso molecular 47.9982 unidades de masa atómica y presente en una proporción de 10 partes por millón. Es la forma químicamente más activa del oxígeno. Se forma en la capa de ozono de la estratosfera por acción de la luz ultravioleta solar en el oxígeno. La formación de ozono previene que dicha radiación ultravioleta y otras radiaciones de alta energía dañinas para los seres vivos penetren hacia la superficie de la tierra.
[12] La manipulación climática es el arma preventiva por excelencia, sea dirigida contra países enemigos o `naciones amigas` sin su conocimiento, o utilizada para desestabilizar las economías, los ecosistemas y la agricultura. También puede provocar el caos en los mercados financieros y de materias primas.
[13] O `bomba H`, es un artefacto explosivo que libera una enorme cantidad de energía procedente de una reacción nuclear de fusión atómica. La energía necesaria para iniciar esta reacción es tan elevada que para la detonación se emplea una reacción de fisión nuclear. Una vez iniciada la reacción, esta se propaga como reacción en cadena gracias a que desprende neutrones de alta energía.
[14] 1 nanómetro = 0,000,001 milímetro.
[15] N-(fosfonometil) glicina. El uso de herbicidas había evolucionado hacia sustancias cada vez más selectivas a fin de evitar los daños que éstos producen al conjunto de la biota. Sin embargo, debido al progresivo encarecimiento de su investigación y desarrollo, se retornó al consumo masivo de este herbicida genérico creado en la década de los años sesenta.
[16] La administración republicana Nixón-Ford lanzó en 1971 su `Programa para vencer el Cáncer`, aun cuando era ya evidente que son la contaminación industrial y radiactiva la principal causa del cáncer y del daño genético masivo de las poblaciones.
[17] Son un tipo especial de proteínas conocidas como gama globulinas que se producen en el sistema immunonológico para identificar un antígeno específico, siendo un antígeno una proteína extraña potencialmente dañina para el organismo.
[18] Se especula oficialmente que el marcador indirecto `Carga Viral` indica el número de virus VIH por mililitro de sangre. Pero la cantidad dada por la Carga viral se obtiene con la técnica PCR inventada por el doctor Kary Mullis, por cuya invención recibió el Premio Nobel de Química en el año 1993. El propio doctor Mullis explica que la técnica PCR no sirve para medir carga viral alguna, y ha lamentado públicamente haberla inventado, habida cuenta de su mala utilización en el caso del SIDA.
[19] Palabra de jerga urbana para denominar al nitrato de amilo, un gas hilariante, afrodisíaco y cancerígeno, responsable por el sarcoma multiple pigmentado idiopático, o sarcoma de Kaposi, que es un cáncer maligno del endotelio linfático, erróneamente considerado patognomónico del Sida en los primeros años de la epidemia.
[20] Generalmente consisten en tres medicamentos: dos de la familia de los nucleósidos análogos (AZT-Retrovir, ddI-Videx, ddC-Hivid, 3TC-Epivir, D4T-Zerit) y uno de la familia de los llamados `inhibidores de la proteasa` (Indinavir-Crixivan, Saquinavir-Invirase, Ritonavir-Norvir).
[21] Cuando una célula tiene que dividirse, las dos hebras del ADN de sus cromosomas se abren y se van formando dos hebras complementarias, al irse añadiendo nucleósidos naturales del entorno interno de la célula. Resultan, pues, cuatro hebras de ADN que, unidas dos y dos, transmitirán la misma información genética a las dos células hijas resultantes de la división. Pero los nucleósidos análogos químicos, como el AZT-Retrovir, se incrustan en la formación de las hebras complementarias impidiendo que se continúen formando, con lo que evitan la división. Por consiguiente, la célula madre muere.
[22] Para digerir los alimentos y reciclar las proteínas de los miles de millones de células que mueren diariamente en cada ser humano, en un proceso de muerte celular programada conocido como apoptosis, cada célula mantiene un delicado y complejísimo equilibrio entre las proteasas, que dividen las proteínas, los inhibidores de proteasas naturales, que desactivan provisionalmente la acción de las proteasas, y los activadores de proteasas, que las vuelven a poner en marcha. Los inhibidores de las proteasas artificiales son como soldaduras que impiden definitivamente el funcionamiento de las proteasas, y están diseñados de manera que no pueden ser eliminados.
[23] Lynn Gannett, encargada de digitalizar los datos clínicos que llevaron al reconocimiento de la efectividad terapéutica del AZT Glaxo-Wellcome, informó a sus superiores que dicho inmunosupresor afectaba seriamente a quienes lo tomaban, recibió la orden de alterar los datos, y renunció por negarse a hacerlo.
[24] La transcripción inversa sería el proceso celular por el que una enzima hace una copia de ADN del ARN. La enzima que efectuaría la copia de ADN se llama la transcriptasa inversa.